Economía y Sociedad, Política

Problemas de una seguridad social anticuada

“El hecho de que los opositores a la privatización tengan que construir mitos muestra que no pueden hacer una buena defensa. A los setenta años de edad, la seguridad social es insostenible. Genera pobreza y deprime el crecimiento económico”.

Fred E. Foldvary

 


 


Cuando el Presidente Franklin Roosevelt firmó la Social Security Act el 14 de agosto de 1985, la esperanza de vida de un americano medio era de 62 años. La solvencia de la seguridad social dependía de que muchos colegas fallecieran antes de que pudieran recogerla. Ese es el motivo por el que la seguridad social proporciona un giro positivo para aquellos que viven para beneficiarse de ella.


 


Pero aquellos días están llegando a su fin. La gente alcanza los 80 años de edad, y hay una oleada de bebés nacidos tras la Segunda Guerra Mundial que comenzarán a cumplir los 65 en cuestión de cinco años, y entonces drenarán el fondo de la seguridad social hasta que quiebre. ¿Entonces qué? O se recortan las pensiones, o se prestan o se gravan más fuentes de ingresos.


 


Dado que la gente vive más, el producto del que se beneficia la gente que vive se reduce. El beneficio esperado en el futuro es de cerca del 1%. El beneficio real a largo plazo del mercado es del 7%. Todos los trabajadores estarían mucho mejor posicionados con empresas privadas que con la seguridad social.


 


¿Así que, por qué hay tanta gente opuesta a privatizar la seguridad social? Aquellos que se oponen a la privatización, o bien no la entienden, o son socialistas que buscan la solidaridad del estado, a los que les encanta el gobierno y que odian las decisiones individuales. No querrán admitir esto, así que construyen argumentos extravagantes contra proporcionar elecciones individuales. (Ver, por ejemplo, el informe Selling Us Short en www.thetaskforce.org.) He aquí algunos mitos comunes:


 



  1. La seguridad social saca a la gente de la pobreza. ¡Falso! Les quitaron el dinero antes de nada. Si se invirtiera el mismo dinero en cuentas privadas, se jubilarían siendo mucho más ricos.

 



  1. Hay que mantener la seguridad social porque también proporciona seguro. ¡No! Los aspectos de seguros pueden dividirse en un programa separado, o ser privatizados. No es ninguna excusa creíble para preservar la parte de la jubilación.

 



  1. Las cuentas privadas no se ajustarían a la inflación, mientras que la seguridad social sí. ¡Falso! La privatización puede ajustarse a la inflación ya sea a través del mercado o mediante inversiones en fondos que crezcan más que la inflación, o mediante bonos protegidos de la inflación, donde la inversión se ajusta a la inflación.

 



  1. Las cuentas privadas no proporcionarían réditos de por vida, mientras que la seguridad social sí. ¡Falso! La privatización puede y debería convertir los fondos de jubilación en un fondo que proporcionara ingresos de por vida.

 



  1. Las cuentas privadas no proporcionan beneficios a herederos o sobrevivientes. ¡Falso! Las cuentas privadas proporcionan más beneficios, dado que la cantidad total es propiedad privada transferida a los herederos, y los planes privados hoy sí ofrecen seguro a los sobrevivientes.

 



  1. Esas cuentas privadas forzarían a la gente a invertir en compañías que ven moralmente mal. ¡Falso! Existen fondos mutuales basados en la ética “socialmente responsable” que evitan invertir en negocios basados en el vicio o en la guerra. O uno podría invertir en bonos del tesoro. Estas elecciones pueden y deben incluirse la privatización.

 



  1. Que esas cuentas privadas tendrían enormes costos administrativos. Mal. Hoy, uno puede poseer cuentas enormes gestionadas profesionalmente por el costo administrativo del 1% del activo.

 



  1. Que la seguridad social proporciona mayores beneficios que las cuentas privadas. Ridículo, dado que incluso los bonos proporcionan un rédito superior al de la seguridad social.

 



  1. Que la privatización es un juego peligroso. Falso, una interpretación errónea del mercado financiero. Durante un intervalo de 45 años (de 20 a 60), el mercado de acciones crece de manera constante. La cartera de inversiones debería hacerse más conservadora conforme uno se aproxima a la jubilación. También estaría la opción de invertir solamente en bonos del tesoro protegidos de la inflación, que nunca pierden valor.

 



  1. Que existe un gran coste de transición a la privatización, que incrementaría los tipos de cambio y exigiría a grandes préstamos, causando una depresión. No si se hace correctamente.

 


La privatización debería comenzar por cuentas individuales financiadas con bonos del tesoro. El gobierno no precisaría vender bonos al mercado, porque los bonos se depositarían directamente en cuentas privadas. El incremento de la deuda del gobierno es equilibrado por el descenso de las responsabilidades futuras a la hora de pasar los beneficios de la seguridad social. La privatización no incrementa la responsabilidad del gobierno, sino que solamente la cambia a tiempo.


 


El hecho de que los opositores a la privatización tengan que construir mitos muestra que no pueden hacer una buena defensa. A los setenta años de edad, la seguridad social es insostenible. Genera pobreza y deprime el crecimiento económico, dado que los beneficios se transfieren en lugar de invertirse. La seguridad social es un monstruo estatista que necesita ser ajusticiado de manera humana. Antes que nada, fue una mala idea.


 


El Dr. Fred Foldvary enseña económicas en la Santa Clara University y es autor de varios libros: El alma de la libertad, Bienes públicos y comunidades privadas y Diccionario de la economía de libre mercado.


 


Fuente: www.freeliberal.com

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