Luego de que se descubriera que en un avión oficial integrado por funcionarios argentinos y venezolanos ingresara en forma ilegal 800.000 dólares provenientes de Caracas, estalló el escándalo que nuevamente salpica a la gestión de Néstor Kirchner, y también a Chávez.
Tras el escándalo de Aeroparque
El episodio ocurrió el pasado sábado, dos días antes de que el presidente Hugo Chávez llegara a Argentina. Recién tomó conocimiento público horas antes de que el mandatario caraqueño viajara a Uruguay.
El escándalo que derivó en la salida de Claudio Uberti, titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi), y máximo vinculo comercial entre Argentina y Venezuela, (de hecho cumplía las funciones de embajador paralelo), es una mancha más a la gestión del presidente Néstor Kirchner, en cuanto Uberti es el cuarto funcionario del gobierno nacional que ve afectada su imagen en menos de dos meses.
El pasado sábado ingresó al aeropuerto internacional de Buenos Aires, un avión privado contratado por el gobierno nacional que venía desde Caracas, Venezuela. En el mismo, viajaban el ahora ex titular de OCCOVI, Claudio Uberti; el presidente de Enarsa, Exequiel Espinosa; la empleada de Planificación Federal, Victoria Bereziuk; cuatro ejecutivos de PDVSA ( empresa petrolera del Estado venezolano) y Guido Antonini Wilson, el empresario venezolano que ingreso, sin declarar ni justificar, los 800.000 dólares.
Según la versión oficial, Antonini abordó el avión como acompañante de Daniel Uzcateguy Speech, hijo del vicepresidente de Pdvsa y ninguno de los funcionarios argentinos lo conocía. Lo cierto es que la empresa argentina Enarsa reconoció haber contratado el avión, y si bien supuestamente nadie conocía al empresario Antonini, el presidente Kirchner junto a Julio De Vido (Titular de la cartera de Planificación y jefe de Uberi) solicitaron la renuncia del funcionario cuestionado.
La fiscal en lo penal económico que sigue la causa, María Luz Rivas Diez, aseveró ayer que hasta ahora el único investigado es quien dijo ser dueño de la maleta secuestrada en Aeroparque. “Quiero que quede bien claro que la investigación no está centrada en Uberti sino en la persona venezolana que portaba esa valija”, agregó la letrada.
El revuelo que provocó la noticia fue gigante, básicamente, por dos razones. Primero, porque el mandatario de Venezuela, quien acusó a Estados Unidos por el suceso, tiene una relación más que estrecha con Uberti y con su jefe De Vido -a quienes llamó durante su visita porteña como “Claudio y Julio”-.
Y en segundo término, porque el hecho se da en medio de la citación de la ministra de Defensa Argentina, Nilda Garré, a declarar por contrabando de armas, y a pocos días que se produzcan sendas denuncias de corrupción contra la ministra de Economía, Felisa Miceli, y la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti.
El Gobierno nacional, en esta oportunidad reaccionó velozmente y solicitó la renuncia de Uberti. No obstante, esto reción comienza y la justicia Argentina deberá investigar la finalidad de los 800.000 dólares, que por otro lado, nadie aún vino a retirar. El empresario venezolano que los traslado, luego de las declaraciones pertinentes, se dirigió hacia Montevideo, casualmente, el mismo destino que tuvo Chávez, luego de su estadía de 48hs en Argentina.
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