El debate de esta semana en la Cámara de los Comunes, con el informe Butler como argumento principal, ha sido uno de los más duros de la carrera de Blair.
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Viernes, 23 de octubre 2026
El debate de esta semana en la Cámara de los Comunes, con el informe Butler como argumento principal, ha sido uno de los más duros de la carrera de Blair.
GUERRA EN IRAQ
El primer ministro británico declaró esta semana ante la Cámara de los Comunes que la intervención militar en el país del Golfo fue “la decisión acertada” y que las informaciones de los servicios secretos antes de la guerra eran “poco dudosos”.
Las conclusiones publicadas la semana pasada por una comisión multipartita presidida por Lord Robin Butler fueron muy severas en cuanto a la calidad de las informaciones de los servicios secretos británicos sobre el arsenal iraquí, aunque la comisión considera que Blair no era responsable de esos fallos. Precisamente este informe fue el motivo principal de un nuevo debate parlamentario en el que Blair tuvo que afrontar un fuerte interrogatorio acerca de su actuación respecto a la crisis iraquí.
La información que entonces facilitaron los servicios secretos dejaba “pocas dudas sobre las armas de destrucción masiva de Iraq”, subrayó, e indicó que así pensaban también la mayoría de los países, que apoyaron la resolución 1441 de la ONU.
Esas informaciones “mostraban de forma absolutamente clara que teníamos perfecto derecho a regresar a las Naciones Unidas y decir que Sadam Hussein representaba una amenaza permanente”, aseguró. Desde su punto de vista, “estaba absolutamente claro que Saddam Hussein tenía toda la intención de seguir fabricando esas armas, que estaba buscando materiales para hacerlo y que, por ejemplo, en el ámbito de los misiles balísticos, iba mucho más allá de lo que estaba permitido por las Naciones Unidas”.
Pruebas poco fundadas
Tony Blair añadió que la intervención militar en Iraq, que los diputados aprobaron en marzo de 2003, era “la decisión acertada”. Sin embargo, el informe Butler dio lugar la semana pasada a un principio de mea culpa del primer ministro ante los diputados.
“Las pruebas sobre las armas de destrucción masiva de Saddam eran en realidad menos ciertas y menos fundadas de lo que entonces se dijo”, admitió Blair una hora después de que se diera a conocer ese informe de 200 páginas.
En el informe gubernamental preparado por los servicios de inteligencia y publicado en septiembre de 2002, Londres afirmó que el régimen iraquí disponía de armas de destrucción masiva que podía activar en el plazo de 45 minutos. El informe Butler concluyó que esa afirmación “no debería haber figurado en esa forma”.
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