El gran temor de muchos europeos es si la UE cuenta con la capacidad de soportar el ingreso de un país en el que habitan cerca de 70 millones de musulmanes y cuya adhesión, según diversos cálculos, constará cerca de 45.000 millones de euros.
Dossier especial
Turquía por su parte se esfuerza por lograr las condiciones para que inicien las negociaciones. El nuevo paquete moderniza las viejas leyes penales de Turquía y busca acercarlas a las de la Unión Europea. En sólo tres años el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha logrado grandes cambios en Turquía, por lo menos desde el punto de vista teórico.
A los Kurdos se les ha otorgado derechos culturales, a los cristianos derechos de posesión, se ha anulado la pena de muerte. Sin embargo, según informes de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, siguen registrándose cientos de casos de tortura y otra serie de violaciones están al orden del día.
¿Peligro de islamización?
Algunos especialistas temen que el proceso de reformas modernizadoras en Turquía desate un proceso contrario. Werner Weidenfeld, experto en estudios europeos hace la comparación con Irán. En el intento por europeizar al país asiático lo único que se logró fue fomentar su islamización. Según Weidenfeld la islamización radical es la respuesta de compensación ante la pérdida de raíces producto de la modernización.
Otros ponen en duda que el país musulmán acepte la intervención europea en el plano nacional. Esto resulta inevitable tomando en cuenta que un ingreso a la Unión Europea significaría entre otras cosas, que Turquía tendría que asumir las indicaciones comprendidas en las 20.000 páginas que abarcan los textos jurídicos de la UE.
Los jefes de estado y de gobierno de la UE parecen aprobar el inicio de las negociaciones de ingreso de Turquía a la UE, por lo que es de esperarse que den el visto bueno en diciembre próximo, a pesar del gran escepticismo que impera entre los ciudadanos europeos.
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