El Gobierno de Pakistán ha dado la orden para que los militares emprendieran un ataque con artillería y helicópteros a los talibanes en la convulsa región del valle del Swat. El problema es que los ciudadanos se han visto afectados y huyen por los rincones de la ciudad.
El Gobierno ataca frontalmente a los talibanes
El acuerdo de paz alcanzado el pasado febrero entre los talibanes y el Gobierno paquistaní para acabar con la violencia en el valle del Swat ha quedado prácticamente en nada y miles de personas tuvieron que huir ayer de Mingora, la principal ciudad de la región, después de que autoridades gubernamentales advirtieran de los enfrentamientos.
Los milicianos ya han tomado varios importantes edificios del Gobierno en la ciudad, situada a sólo 130 kilómetros al noroeste de Islamabad, y están posicionados en los tejados.
Por ello, las autoridades han decretado un toque de queda para que la gente no salga a la calle mientras las fuerzas de seguridad atacaban la ciudad para expulsar a los talibán. “Las fuerzas de seguridad han ocupado las posiciones de los milicianos en una mina de esmeralda y helicópteros de combate también están siendo utilizados para hacer salir a los milicianos de Mingora“, explicó un portavoz militar.
Otro miembro del Ejército que pidió no ser identificado rechazó la idea de que estos enfrentamientos lleven a una ofensiva inminente en Swat, pero los vecinos de la zona aseguraron habían visto a las tropas apostándose y un responsable del Gobierno también indicó que están llegando refuerzos.
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