La temporada de Fórmula 1 está más interesante fuera de la pista que dentro, donde Jason Button parece claro ganador con pocas carreras disputadas. Los despachos están al rojo vivo desde que en pretemporada Max Mosley propuso una nueva normativa para el Mundial de 2010, en el presupuesto.
DEPORTES / Problemas con el dinero
El último en avivar las llamas de la discordia ha sido el heptacampeón Michael Schumacher, quien ha afirmado que “las escuderías mantienen viva a la Fórmula -1 así que no se les puede reducir el presupuesto”. La Organización de las Escuderías ya tiene a un aliado de su parte.
Precisamente fue el ex equipo de Schumacher, Ferrari, el primero en quejarse. La escudería italiana amenazó con abandonar la Fórmula 1 si la FIA no daba marcha atrás en su intención de reducir el presupuesto hasta los 45 millones de euros.
Poco después, Renault y McLaren secundaron a Ferrari. El problema, según explicó Mosley a estas dos escuderías, es que la crisis económica también afecta a la F-1 y hay que apretarse el cinturón si no se quiere poner en peligro a la competición. El equipo francés, donde corre Fernando Alonso, no quedó conforme; mientras, el británico quitó su amenaza ya que estaba siendo investigado por mentir a unos controladores.
No se sabe hasta donde llegará el conflicto pero es probable que hasta casi el final del campeonato no se consiga un acuerdo.
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