El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha decidido suspender “indefinidamente” las operaciones en ese país del Departamento Antidroga de Estados Unidos (DEA), tras acusarlo de realizar “espionaje” y “conspiración” contra su Gobierno.
La acusa de espionaje
Morales anunció su decisión en un cuartel de la zona cocalera del Chapare (centro) donde asistió a un acto para conocer los resultados de la erradicación de coca y la lucha contra el narcotráfico.
“A partir de hoy se suspende de manera indefinida cualquier actividad de la DEA norteamericana“, dijo Morales en su discurso ante los jefes policiales y militares de Bolivia y representantes de varias embajadas que asistieron al acto.
El gobernante acusó a la DEA de haber tenido en los últimos meses “una participación política” y de “conspiración contra el Gobierno” junto a grupos opositores, en actividades fuera de su competencia en la lucha contra el narcotráfico.
Morales remarcó que los agentes de la DEA realizaron “espionaje político, financiando grupos delincuenciales para que atenten contra la vida de las autoridades, por no decir (del) Presidente”.
Agregó que la agencia antidroga de EE.UU. también financió grupos cívicos para que “saboteen” los aeropuertos en el oriente de Bolivia con el propósito de impedir el arribo de autoridades, en medio de la ola de protestas antigubernamentales de septiembre pasado.
En concreto, el mandatario citó el nombre de un agente antidroga de EE.UU. que trabaja en la región oriental de Santa Cruz, al que acusó de realizar viajes a la ciudades de Trinidad y Riberalta con el objetivo de “financiar a los cívicos comprometidos en el golpe de Estado civil de los meses de agosto y septiembre”.
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