Política

Crecen las voces europeas contra la posición del Gobierno español respecto a Cuba

En una intervención en la que atribuyó al Gobierno socialista la liberación por el castrismo de cien presos políticos, el Ministro de Exteriores aseguró que El Vaticano, “todo” Iberoamérica, la Unión Europea y Obama defienden la postura respecto a Cuba del Ejecutivo español. Sin embargo, tan sólo entre los Veintisiete dicha política ha sido objeto de crítica de la presidencia sueca de la UE, el Parlamento alemán y el presidente de la Comisión de Exteriores del Parlamento Europeo.

Moratinos dice tener el apoyo de toda Europa

Desde el Gobierno español, que durante la presidencia de turno de la UE pretende eliminar la “posición común” respecto a Cuba y sustituirla por acuerdos de colaboración con el régimen dictatorial de los hermanos Castro, se insiste en que su política hacia la dictadura comunista goza de un amplio respaldo internacional. Así, durante su intervención en el Congreso de los Diputados, Miguel Ángel Moratinos le dijo al responsable de Relaciones Internacionales del Partido Popular, Jorge Moragas: “no se queden aislados, El Vaticano defiende la posición española, la Unión Europea defiende la posición española, todo el continente iberoamericano defiende la posición española, y también el propio presidente (estadounidense Barack) Obama está dando pasos en la dirección de la posición española”.
 
Desde el ámbito del Parlamento Europeo llegaba una hora después una demostración de la falta de realismo de esta apreciación. El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara, Gabriele Albertini, recordó que no existe consenso en el seno de la Unión Europea para eliminar la “posición común”. A pesar de que Moratinos sostuvo en el Congreso que su política ya ha dado “resultados”, Albertini destacó la falta de avances en materia de libertades en Cuba.
 
El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara, miembro del Partido Popular Europeo, se había reunido con Moratinos en Madrid poco antes de hacer estas declaraciones. Encabezaba una delegación de dicha comisión de la que también formaban parte los eurodiputados populares españoles Francisco José Millán, José Ignacio Salafranca y Alejo Vidal-Quadras, así como el socialista Raimon Obiols. Tras el encuentro, Albertini sostuvo que “España mantiene un activismo real en Cuba y en América Latina y el ministro de Asuntos Exteriores negocia con Cuba en su calidad de ministro de un Estado miembro y no de la Unión Europea“.
 
En contra de lo sostenido por Moratinos, Albertini declaró que “comprendo la voluntad de España“, pero “el desarrollo de la democracia en Cuba deja mucho que desear”. A esto añadió que “no se están dando las condiciones adecuadas para que puedan mejorar las relaciones con Cuba, debe haber esperanzas de democracia, pero las esperanzas siguen siendo sólo eso, esperanzas”.

Llamada de atención de Bruselas

El Parlamento Europeo no es la única institución comunitaria desde la que se recuerda que lo defendido por el Gobierno español es su propia postura y no la de toda la Unión. Ante la intención de poner fin a la posición común sobre el Castrismo, la Comisión ha recordado, también ese miércoles al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero que es algo que compete al conjunto de los Veintisiete y no sólo a España.

El portavoz de Cooperación del Ejecutivo comunitario, John Clancy, recordó al Gobierno español que si quiere modificar la política europea hacia Cuba es algo en lo que tendrá que “trabajar conjuntamente con todos los Estados miembros”. Y no es algo en lo que parezca que vaya a tenerlo fácil. El propio ministerio de Asuntos Exteriores español reconocía el miércoles que varios países, como Alemania, República Checa y Lituania, han pedido información sobre las intenciones del Gobierno español. 

 
Acusan a España de abrir divisiones en la UE
 
Si las declaraciones de Albertini desmintiendo lo sostenido por Moratinos o la advertencia de Clancy son posteriores a la intervención de este último en el Congreso, otras críticas europeas a su política son anteriores y por tanto seguramente conocidas por el Gobierno español. Hace unos días, el Bundestag (Parlamento alemán) enviaba un mensaje a la Eurocámara en el que denunciaba la posición del Ejecutivo del PSOE, en especial el “congraciarse” y “abrazarse” con la dictadura. El legislativo germano denunciaba que la política de Rodríguez Zapatero y Moratinos puede producir divisiones en el seno de la UE, algo que no debería ocurrir. Para la CDU de Angela Merkel, y en palabras de la diputada Erika Steinbach, el “coqueteo político” del Gobierno español con el régimen castrista es “un ataque” a la dignidad de los disidentes y del pueblo cubano en general.
 
La presidencia sueca de turno de la Unión Europea, que le pasará el testigo a España el primer semestre de 2010, también expresó a mediados de octubre su oposición a los cambios que quiere promover el Gobierno de Rodríguez Zapatero y que fueron acordados con la dictadura cubana durante el viaje de Moratinos a La Habana. La directora adjunta de Asuntos Latinoamericanos del Ministerio de Exteriores sueco, Elizabeth Eklund, explicó “no que tenemos noticias directas sobre el asunto, pero semejante cambio requerirá el apoyo de los Veintisiete, y nosotros no  apoyaremos el cambio si se llega a proponer dentro del Consejo”.
 

Eklund insistió, en declaraciones recogidas por el diario El Mundo, en que la posición común “cuenta con nuestro apoyo absoluto y no vemos razón alguna para alejarnos de nuestros compromisos. La defensa de los derechos humanos es un principio fundamental de la Unión, y no se puede ignorar ese compromiso”. “Hasta que se puedan garantizar las libertades civiles dentro de la isla, no nos parecerá adecuado que la UE establezca otro tipo de relación con Cuba”, advirtió.

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