Política

Afganistán 2001-2011: indiferencia y hastío

Escaso interés el de los norteamericanos por esta onomástica teniendo actualmente más publicidad las actuaciones de los “indignados” en distintas ciudades del país.

Obama, mientras tanto, exalta el rol de los soldados americanos que han tomado parte en esta guerra.

10 años se cumplen del inicio de la operación “libertad duradera”, respuesta del gobierno de EEUU a los atentados del 11-S y el hastío se ha apoderado de la población americana a día de hoy. En estos momentos, parece que sólo Obama enarbola la bandera del optimismo afirmando que “estamos más cerca de derrotar a Al Qaeda” al mismo tiempo que agradeció el trabajo desarrollado por los soldados americanos ya que han contribuido a hacer de América un país más seguro. Cuando se inició, 10 años atrás, Bush habló de la importancia de la paciencia.

Además, en medio del cuestionamiento afgano del papel que viene jugando Pakistán, Obama rompió una lanza por el gobierno de Islamabad: “no podríamos haber tenido tanto éxito en Afganistán sin la cooperación del Gobierno paquistaní. Tenemos un gran deseo de ayudar al pueblo paquistaní a fortalecer su sociedad y su propio Gobierno. Sería reacio a castigar negando ayuda a las víctimas de las inundaciones por las decisiones tomadas por sus servicios de inteligencia” (ABC). La Vanguardia habla de indiferencia entre los americanos, aportando un interesante reportaje de Gervasio Sánchez titulado “una década perdida en Afganistán”. 

En El País hallamos una importante reflexión sobre este periodo de tiempo en la cual el autor, Ramón Lobo, sostiene que no sólo no ha cambiado la situación en Afganistán (las mujeres siguen siendo víctimas del binomio violencia talibán y ausencia de alfabetización) sino que ha empeorado, introduciendo comparaciones con lo acontecido décadas atrás en Vietnam. En este punto, el Comité de Cruz Roja sostiene algo similar: “los civiles continúan pagando el precio de diez años de conflicto“.
Una de las principales sentencias que encontramos es, para Lobo, ”el error político fue devolver el Gobierno a los antiguos muyahidines, a los señores de la guerra, muchos con las manos manchadas de sangre, personajes corruptos, narcotraficantes a los que la sociedad afgana detesta. EE UU y la OTAN tomaron parte por un bando en una guerra civil en la que los talibanes son solo una parte. Los occidentales perdieron el prestigio, el aura de ser un partido independiente, limpio, justo, con poder, que luchaba por el bien común”.
ABC habla de 10 años de guerra en un país imposible que se cobrado casi 2000 bajas en soldados americanos al mismo tiempo que ha supuesto un importante desembolso económico para EEUU. En El Mundo leemos que el balance, tras 10 años, no es claro e incluso para el Ministro de Defensa Afgano, Abdul Rahim Wardak, “la situación no es tan mala como la pintan en titulares sensacionalistas”.

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