El Presidente peruano afronta un contexto doméstico complicado en las próximas semanas, justo cuando acaban de cumplirse 100 días de su gobierno.
El
conflicto con los mineros de Cajamarca que rechazan el ambicioso plan gubernamental en Conga de Yanacocha, a pesar de que supondrá un importante desembolso económico, amenaza con convertirse en tema de debate en Perú e incluso, en la región.
A favor del Presidente peruano, de cara a encarar éste y otros asuntos de trascendencia, está la coherencia con que analizó
sus 100 días al frente del país que según los expertos fue bien aceptado por los inversionistas ya que concuerda con la hoja de ruta establecida para la modernización de Perú.
El diario peruano
El Comercio analiza la entrevista que Humala concedió el pasado domingo a varios canales de televisión, señalando al respecto que los más positivo fue que se distanciara de Omar Chehade, acusado de tráfico de influencias.
Es más, Humala le pidió que renunciara al cargo de Vicepresidente, mientras que el Presidente del Consejo de Ministro, Simón Lerner, fue en cierta manera condescendiente con Chehade afirmando que “no podemos exigirle nada. Él tiene que responder por sus actos. Respetamos el estado de derecho y en ese marco él tiene derecho a responderle” (El Comercio).
Mientras tanto,
Chehade insiste en que no tiene nada ver con el presunto delito de tráfico de influencias:
“estoy muy tranquilo porque, a pesar de que el tema ha afectado a mi honor y a mi familia, tengo la conciencia muy limpia”.
Lerner, días atrás se había referido al role de Chehade en el gobierno, tratando de minimizar el mismo:
“no ejerce en este momento ninguna función de vicepresidente, el ejercicio de la Vicepresidencia es cuando no está el presidente ni la Vicepresidenta, por lo tanto, estamos recibiendo el tema con toda la pausa necesaria”.
Finalmente, Humala en lo que a la gobernabilidad de Perú se refiere, afirmó que no tiene intenciones de presentarse a la reelección (ni tampoco su mujer) en 2016.
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