Tras el pacto con las fuerzas de seguridad, una cierta calma preside la Plaza Tahrir, lo que no significa que el conflicto haya finalizado.
Sin embargo, algunos de las demandas de los manifestantes se siguen manteniendo, entre ellas, que Tantaui debe abandonar el poder de forma inmediata. La ONU y Amnistía Internacional han condenado el proceder del ejército.
Sobre la ONU, la Alta Comisionada para Derechos Humanos, Navi Pillay, sostuvo que “debería haber una investigación urgente, imparcial e independiente y se debería garantizar que se castiga a los responsables de los abusos que se han cometido. Algunas de las imágenes procedentes de Tahrir, como las palizas brutales a manifestantes ya inmovilizados, son profundamente impactantes, al igual que las informaciones sobre manifestantes desarmados con disparos en la cabeza”.
El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas ha pedido disculpas por la violencia empleada. Asimismo, ha prometido que se investigarán los hechos acaecidos con la finalidad de depurar responsabilidades puesto que en las protestas murieron 35 personas (La Vanguardia).
En cuanto a las elecciones, importantes precisiones las que nos hace El País: los Hermanos Musulmanes se ven como ganadores. Ellos mismos, a su vez, se han distanciado de las revueltas que han tenido lugar durante estos días, si bien hay sectores políticos que les acusan de maniobrar con los militares para aprovecharse de la situación (ABC).
El ejército también ha asumido el compromiso de que las elecciones se celebren de manera segura y se celebrarán en la fecha fijada, no sufriendo retrasos. A pesar de todo ello, han sido muchos los médicos que han acusado a los militares de emplear balas de caucho contra los civiles (El Mundo).
En cuanto a los comicios, el Presidente de la Comisión electoral, Abdelmuiz Ibrahim, afirmó que no habrá observadores electorales internacionales puesto que “el pueblo egipcio no los necesita” (La Razón).
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