El Presidente ecuatoriano mantiene su enfrentamiento con los indígenas y agradece el apoyo que ha recibido en las redes sociales. Afirma que no tiene previsto cambiar su política minera.
Semana de protagonismo para Ecuador. En España, Rafael Correa se reunió con Mariano Rajoy y Ricardo Patiño hizo lo propio con García Margallo. De vuelta a casa, el presidente tiene que hacer frente a un complejo panorama interno, con la marcha indígena a la que calificó de “clamoroso fracaso” y la contrapuso con la denominada “Revolución Ciudadana”, la cual, según su punto de vista, “no la para nadie”.
Sin embargo, el escenario es mucho más complejo de lo que Correa trata de hacer ver, a pesar de haber convocado una manifestación correísta y de calificar como “total fracaso” la marcha indígena. Lo que sí es cierto es que Correa se esforzó en hacer llegar su mensaje, ejemplo de ello es que tuvo 8 actos públicos, en algunos de ellos estuvo acompañado por el Vicepresidente Lenin Moreno.
Palabras claves en el discurso de Correa: “los golpistas viendo esto no se atreverán nuevamente. ¡El pasado jamás!, ¡A esta revolución no la para nadie! Jamás con la derecha saqueadora, con los golpistas menos, con la gente que saltaba de alegría el 30-s, jamás” (El Universo). La jornada terminó con enfrentamientos y con los partidarios de Correa gritando “reelección, reelección” (El Universal).
Mientras tanto, los indígenas empleaban un diálogo menos beligerante y uno de sus dirigentes, Delfín Tenesaca, explica que el único objetivo que tenían era “hablar con el Presidente” (El País). En una línea argumental parecida se expresó Humberto Cholango (CONAIE):
“no venimos a desestabilizar sino a reclamar las leyes que no fueron aprobadas durante estos cinco años de gobierno de Correa” (
Página 12).
Correa no está dispuesto a ceder y ha dejado claro que va a mantener su política minera,
justificando así su decisión:
“no hay que ser tontos, no hay que cerrarnos, utilicemos las empresas que tienen tecnología. Bien utilizada la minería nos da recursos para poder salvar nuestros afluentes de agua. Son los contratos mejor negociados de la historia mundial porque le hemos exprimido a las compañías como no tienen idea” (Infobae).
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