América, Política

¿En serio llevará Obama ante la justicia a los terroristas de Boston?

En respuesta al atentado de la Maratón de Boston, el Presidente Obama dice que “Encontraremos a los responsables, y les llevaremos ante la justicia”. Los supervivientes del atentado de Boston tienen motivos para cuestionar esas declaraciones, pero por lo menos esta vez el Presidente ha descrito el atentado como “un acto de terrorismo”.

El arsenal utilizado por los terroristas de Boston se compone de una olla a presión rellena de clavos, cojinetes y metralla diversa. La olla imprime a la explosión temporizada una increíble fuerza a la hora de matar y mutilar de forma aleatoria, la marca de fábrica del terrorismo. Las ollas a presión son uno de los clásicos de al-Qaida, que describe cómo se utilizan en un artículo de su publicación en la red titulado “Fabrica una bomba en la cocina de tu madre”. Los militantes islámicos también dedican un capítulo a los explosivos caseros fabricados con ollas exprés en El manual del muyahidín que actúa en solitario.
 
Según Associated Press, una olla a presión asesinó a cinco personas en Afganistán el pasado febrero. Los terroristas utilizaron una olla a presión en el atentado frustrado de Times Square en mayo de 2010. Seis empleados paquistaníes de una organización cristiana de ayuda humanitaria fueron víctima de una olla a presión que fue detonada a distancia. Atentados parecidos han tenido lugar en Francia, La India y Nepal. Los yihadistas que actúan en solitario son invitados a atentar contra “las instalaciones deportivas abarrotadas de afición” y contra “las fiestas nacionales anuales de carácter social”. De manera que la Maratón de Boston era el objetivo ideal, y la olla a presión explosiva el arma ideal.
 
Dennis Pluchinsky, analista del Departamento de Estado, informaba a la prensa que “no hay forma de garantizar a la afición que se congrega en los estadios de béisbol ni a los aficionados a los maratones que vayan a estar protegidos de los artefactos explosivos de fabricación casera el cien por ciento del tiempo”.
 
Un informe destaca que el atentado más reciente vinculado a al-Qaida dentro de Estados Unidos es el perpetrado el 6 de noviembre de 2009, cuando el mayor Nidal Hasán, psiquiatra militar, mató a trece personas e hirió a más de una treintena al grito de “¡Alá es grande!”.
 
Hasán era un yihadista reconocido y se cobró la vida de más víctimas que el primer atentado contra el World Trade Center. Pero el Departamento de Defensa de los Estados Unidos no califica de terrorismo las acciones de Hasán, sino de “violencia laboral“, porque se creyó que era un cartero despedido en busca de venganza. Todo esto es la política del presidente, consistente en combatir los estereotipos negativos que tienen los militantes islámicos.
 
La primera respuesta del Presidente Obama al homicidio colectivo cometido por Hasán fue breve, discreta, y no incluyó al terrorismo islámico como responsable en alguna medida de las muertes. “No podemos saber lo que conduce a un hombre a hacer algo así“, declaró el presidente.
 
Hoy ésa es la política oficial.
 
El Departamento de Defensa ha difundido el estudio Proteger las filas: lecciones de Fort Hood, que no contiene ni una sola referencia a la yihad ni a los yihadistas, y cuya única mención de la palabra “islámico” es una nota al pie que remite a “Respuesta al fundamentalismo islámico violento“, un artículo aparecido en 2007 en la publicación especializada del FBI Law Enforcement Bulletin. El término “odio” solamente aparece en una ocasión, omisión verdaderamente impresionante.
 
Consideremos también la actuación de la justicia.
 
En el caso de Hasán, el Estado tiene bajo custodia al autor material del crimen, tiene testigos en abundancia, y las armas que utilizó éste para matar a trece personas y herir a más de treinta.
 
Es difícil encontrar un caso más claro.
 
Pero aun así, después de casi cuatro años, Nidal Hasán está todavía pendiente de juicio. Lo que arroja dudas sobre los anuncios del presidente Obama de que Estados Unidos llevará “ante la justicia” a los responsables de los atentados de Boston, caso de encontrarlos.
 
A fecha de este escrito, a la policía y al FBI le faltan pistas.
 


Lloyd Billingsley es escritor y columnista del Wall Street Journal

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