Política

Acusaciones de corrupción ponen sobre el tapete el destino de la ONU

La ampliación del Consejo de Seguridad es uno de los temas más sensibles y que deben definirse en los próximos meses. ¿Hacia dónde va la organización mundial? Esta semana el prestigio de la ONU llegó a su punto más crítico.


Fiel a su condición de diplomático de raza y a esa personalidad flemática que lo ha acompañado durante sus treinta años como funcionario de las Naciones Unidas, su secretario general, el ghanés Kofi Annan, decidió enfrentar las quejas sobre algunos actos de corrupción que deterioraron, más de lo que ya estaba, la imagen del organismo mundial.

El analista internacional costarricense Eduardo Ulibarri escribió que “la ONU llegó a sus 60 años en medio de dos grandes cuestionamientos: primero el liderazgo y administración de Kofi Annan, quien nada pudo hacer por evitar que Estados Unidos atacara Iraq, pese a la negativa de algunos miembros del Consejo de Seguridad. Hoy Washington utiliza el aparato político y diplomático de la ONU para legalizar su ocupación en territorio iraquí”. El segundo “ataca el diseño institucional, su carácter estructural, su representatividad y eficacia que se ha quedado a la zaga de los desafíos mundiales”.

Prestigio en duda

Esta semana el prestigio de la ONU llegó a su punto más crítico cuando un informe reveló que el ex director del programa Petróleo por Alimentos de la ONU en Iraq, el chipriota Benon Sevan, ayudó a una empresa (African Middle East Petroleum) que pertenecía a un amigo suyo a obtener contratos lucrativos para vender el petróleo iraquí.

El programa, que funcionó entre 1996 y 2003 con la intención de aliviar el impacto sobre los iraquíes del embargo internacional impuesto al régimen de Saddam Hussein, permitía al país árabe vender petróleo para comprar bienes de primera necesidad y movió unos 64.000 millones de dólares.

Queda pendiente el informe final, que se dará a conocer a medio año y que tendrá revelaciones de mayor peso y abordará otros temas complicados, como el posible conflicto de intereses del propio Annan. Uno de los hijos de Annan, Kojo, trabajaba para una empresa suiza, Cotecna, que resultó adjudicataria de un importante contrato en el programa Petróleo por Alimentos.

“La imagen de la ONU indudablemente se ve afectada, pese a que Kofi Annan no está relacionado con los escándalos. Pero el problema mayor es que la organización no ha cumplido el rol para la que fue creada y un escándalo le quita credibilidad como organización”, sostiene Manuel Mindreau, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Pacífico.

Más allá de este hecho que indudablemente afecta a las Naciones Unidas, Kofi Annan es partidario de una amplia reingeniería en la organización, para lo cual convocó a 16 expertos internacionales a fin de que elaborasen un documento sobre cómo abordar el futuro del organismo y la convivencia internacional.

El documento identifica seis retos universales para las próximas décadas: las guerras entre estados, la violencia en su interior, la pobreza, enfermedades infecciosas y degradación ambiental, la proliferación de armas nucleares, radiológicas, químicas y biológicas, el terrorismo y el crimen transnacional organizado.

También establece cinco criterios que justifican el uso de la fuerza ante amenazas externas o internas que impliquen violaciones a los derechos humanos. El Consejo de Seguridad De cara al futuro, Naciones Unidas tiene otro tipo de prioridades. Es aquí donde se ubica el gran debate de la ONU: Cuáles son los criterios y las posibilidades por la ampliación del Consejo de Seguridad. Hay de todo. Hay países que desean que se amplíen los asientos de los miembros permanentes y otros que desean que se amplíen los asientos de miembros no permanentes.

Por la ampliación de los miembros permanentes apuestan países como Alemania, Japón, Brasil e India. Los que tienen reservas son Italia, México, Argentina, Pakistán, Corea del SurItalia, entre otros. Por ahora, lo más importante del debate es que los cinco miembros permanentes con derecho a voz y voto -Rusia, Francia, Gran Bretaña, China y Estados Unidos- no expresan con claridad su opinión y, por lo tanto, no se sabe si hay consenso entre ellos.

Salvo Gran Bretaña y Francia en el caso de Alemania, los otros tienen o tendrían matices y declaraciones generales, sujetas a múltiples interpretaciones. Una cosa es cierta. Si no hay consenso de los cinco miembros permanentes, ningún proceso de reforma, y ninguna propuesta, es jurídica o políticamente viable. Así se establece en la Carta de las Naciones Unidas, pues toda reforma en su composición pasa por una reforma de la Carta y eso solo se podrá concretar si los cinco permanentes aprueban la reforma y ratifican los acuerdos.

“Durante la crisis en Iraq se vio una vez más cómo el Consejo de Seguridad permanente utiliza su poder de veto de acuerdo a sus intereses, lo que significa que siempre habrá una lucha de poderes. Habría que ver qué tipo de reforma plantea la organización”, dice Josefina del Prado, profesora de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

“La guerra en Iraq empezó por la iniciativa de Estados Unidos que soslayó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No sería la primera vez que luego de ser ignorada es utilizada por los propios estados que alguna vez intentaron desconocerla. Pero no hay duda de que el golpe a la organización ha sido más duro, y es que la predominancia del poder sobre la ley se pone en evidencia cuando las potencias están divididas y se recomponen las alianzas”, agrega Del Prado.

Tiempo decisivo

Algunos analistas expertos en los juegos internos de la ONU sostienen que cambios en la estructura de la seguridad colectiva internacional, en este caso el Consejo de Seguridad, solo se producen tras eventos importantes, como las guerras napoleónicas o las guerras mundiales.

Es por eso que setiembre -durante la cumbre de jefes de Estado y Gobierno que coincidirá con la Asamblea General- asoma como un mes decisivo en el que se discuta el documento sobre cómo abordar el futuro de las Naciones Unidas, hasta ese mes se verán los reales efectos que dejaron en la organización los recientes escándalos de corrupción. Allí podría definirse el curso de la organización mundial.

Fuente: El Comercio (Perú)

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