Economía y Sociedad, Europa

Alemania, ¿paraíso para el inmigrante?

La brutal crisis y sus terribles efectos han traído para muchos jóvenes españoles consecuencias que sólo unos años atrás parecían impensables. Verse obligados a rememorar el éxodo migratorio del siglo pasado ha sido una de ellas. Alemania, principal destino

 Este periodo de dificultad ha propiciado cierta madurez en el comportamiento de la sociedad en España, con cambios positivos en una generación joven que ya no sólo no quiere callarse sino que empieza a luchar por lo que quiere.
Pero, por el contrario, muchos de estos jóvenes y por diferentes motivos han visto en la migración una posible solución a sus problemas. ¿Y qué ocurre con toda esa gente que prefirió hacer sus maletas y llevar su talento a países como Alemania?
 
A finales del pasado 2013, 59.241 españoles se encontraban trabajando legalmente en el primera potencia económica europea, lo que suponía un incremento del 56% respecto a 2010. Por su contra, a febrero de 2014, otros 6.592 estaban en paro.
Alemania es un país donde sigue habiendo importantes desigualdades y diferencias entre ricos y pobres. El sueldo de un trabajador cualificado puede rondar los 45.000 euros al año, pero, por el contrario, unos 1,2 millones de trabajadores basan su sustento en acumular minijobs, que no son otra cosa que contratos de baja remuneración con un máximo 15 horas de trabajo a la semana y donde el salario ronda los 400 mensuales.
Alemania es un país cosmopolita, más aún sus grandes ciudades donde el inglés está muy implantado. Partiendo de esta premisa, el español emigrante trata de encajar en un mercado laboral donde encontrar un trabajo no es tarea fácil sin dominar, además, el propio nacional. Se podrá sin problemas hacer la compra en inglés o pedir un café en cualquier cafetería pero, para trámites oficiales o la búsqueda de empleo, la lengua germana termina siendo exigida. Aunque sí que hay sectores muy concretos como las ingenierías donde la barrera idiómatica no siempre resulta un problema, en su mayoría termina siéndolo.
 
Detectando que el problema número uno es el idiomático, aún existe otro escollo para la parte de jóvenes españoles que vienen con una formación académica previa, y es el reconocimiento de los títulos profesionales. El Estado alemán no siempre realiza la convalidación de estos títulos por lo que no terminan de reconocerse esos conocimientos.
A pesar de los incovenientes, muchos sí logran hacerse un hueco en el mercado laboral germano, en su mayoría comenzando por trabajos precarios y mal pagados. De nuevo los minijobs. Pero para otros muchos, todo esto acarrea que acaben tomando la decisión de marcharse.
Por si fuera poco, el reciente levantamiento de las restricciones a la inmigración de origen rumano y búlgaro ha motivado que un panel de expertos ministeriales nombrados por el Ejecutivo de Angela Merkel haya preparado un informe sobre este aspecto. En él, se estudia limitar el acceso de los inmigrantes europeos a las prestaciones sociales y restringir los permisos de residencia en el país mientras se busca empleo con el objetivo de evitar el fraude y frenar la llamada “inmigración de la pobreza”. De no encontrar empleo antes de seis meses serán expulsados del país, a no ser que decidan no pedir ayuda social. Esta normativa incluirá a España.
En ocasiones tiende a pintarse el mudarse a Alemania como la solución a todos los problemas; un edén donde el trabajo sobra y las oportunidades no cesan. Convencidos de ello, numerosos jóvenes se arriesgan a formar parte del “sueño alemán”, pero aunque sí es cierto que hablamos de un país privilegiado, este no acaba de resultar para todos el paraíso que imaginaban.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

No se encontraron resultados

Menú