Política

¿Alianza de Civilizaciones o Alianza de Tiranías?

“En su primer discurso ante las Naciones Unidas, a los pocos meses de instalarse en La Moncloa, Rodriguez Zapatero lanzó su idea de una Alianza de Civilizaciones. Esa pomposa propuesta ha sido posteriormente reiterada en todo contacto que ha mantenido el actual presidente del Gobierno con cuanto alto dignatario extranjero se ha dignado a recibirlo.”

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 Más allá de su vacuidad, el proyecto de Alianza de Civilizaciones, se está
concretando en una acción exterior de España que tiene más de alianza con las
tiranías que de dialogo entre civilizaciones. Así, el grado de entusiasmo que
despierta la iniciativa de Zapatero es inversamente proporcional al grado de
desarrollo democrático de los regimenes que la apoyan. No hay un solo líder
europeo o norteamericano que se haya unido aún a esta Alianza de Civilizaciones,
pero han sido ya varios los dictadores que se han mostrado entusiasmados por la
iniciativa.

La teoría de la Alianza de Civilizaciones no hubiera tenido
mayor trascendencia si se tratase de una mera réplica académica al choque de
civilizaciones que preveía el pensador estadounidense Samuel Huntington. La
talla intelectual de ZP está aún por descubrir y la elaboración de la teoría va
poco más allá del titular, algo habitual en los discursos de nuestro actual
presidente de Gobierno. En manos del presidente de la octava economía del mundo,
la teoría puede tener algo más de recorrido, aunque por lo visto hasta ahora, se
encuentra afortunadamente abocada al fracaso. Pudo sorprender el atrevimiento de
un recién llegado a la escena internacional, considerado por muchos como un
presidente accidental, que quisiera hacer tal exhibición de ilusionismo
político, pero nadie lo tomó muy en serio. La única excepción fue el actual
Secretario General de Naciones Unidas, dispuesto siempre a comprar cualquier
mercancía que refuerce el papel de su organización y especialmente necesitado en
estos días de apoyos para mantenerse en el cargo tras los múltiples escándalos
que jalonan su gestión.

La irrelevancia mundial del personaje y la
vacuidad de la propuesta no deben hacernos sin embargo distraernos de la
perversión intelectual que oculta, el peligro político que contiene y los
nocivos efectos estratégicos que implica. La teoría es intelectualmente perversa
porque viene a justificar no sólo la tolerancia sino la alianza con las tiranías
de todo cuño que existen en el mundo. Según este planteamiento, nuestro objetivo
no debe ser derribar esas tiranías y liberar a las sociedades que se encuentran
sojuzgadas por ellas, sino emprender un dialogo que las legitime e incluso
aprender de ellas evitando caer en la soberbia de creer que nuestras democracias
son superiores desde un punto de vista moral y político a sus dictaduras. Se
trata de convivir amigablemente con los totalitarismos, buscando no provocarles
innecesariamente con cuestiones espinosas como los derechos humanos e incluso
tratar de buscar arreglos negociados cuando estos regímenes traten de agredir a
nuestras democracias o dotarse de los medios de destrucción para ello.


Los efectos políticos de esta perversión intelectual son evidentes en
nuestra acción exterior. Así, España se ha convertido en la gran valedora de la
dictadura castrista en la Unión Europea. Fidel Castro, único superviviente de
una Atlanta comunista felizmente sumergida por la Historia, ha sido el primer
beneficiado de este “dialogo intercivilizacional”, dándole el oxigeno político
necesario para mantener su moribunda y criminal dictadura. En segundo término,
el Coronel Chávez, líder carismático de la nueva civilización bolivariana, ha
recibido en el marco de esta alianza algo más que palabras, dotándole del
armamento con el que consolidar su régimen en Venezuela y expandir su revolución
totalitaria por toda Hispanoamérica, en firme alianza con el tirano de La
Habana. Finalmente, muchos líderes de la Liga Árabe recibieron con aplausos el
mensaje de Zapatero de que frente a la presión de Washington para que
democraticen sus países, ahí estaba ZP para defender las peculiaridades
políticas de su civilización.

Hay por último un gran peligro estratégico
en la actual política de Zapatero. La intención de ZP parece ser extender el
antiamericanismo que tan buenos réditos electorales le ha proporcionado en el
ámbito doméstico a una escala mundial. España se convertiría así, bajo la égida
de la Alianza de Civilizaciones, en el líder de los débiles frente al poder
hegemónico de los Estados Unidos, en el defensor de los pobres frente a los
abusos del capitalismo globalizado y en el abogado de los dictadores frente a la
gran ofensiva de la libertad que se ha desencadenado en el mundo. El problema es
que para poder liderar con más autenticidad este movimiento, Zapatero termine
convirtiendo a España en un país cada vez más débil, más pobre y menos
democrático. Camino vamos de alcanzar tan excelso liderazgo.

Fuente:
GEES

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