Europa y los EEUU se han dado cuenta que uno no puede vivir sin el otro, pero no es un asunto de amor, sino de realpolitik. La tensión que caracterizó la relación bilateral entre la Unión Europea y los estadounidenses desde el inicio de la guerra en Irak ya quedó atrás, pero eso no quiere decir que el panorama sea color de rosa.
Repaso de la exitosa gira de Bush por Europa
Europa y los Estados Unidos se han dado cuenta que uno no puede vivir sin el
otro, pero no es un asunto de amor, sino de realpolitik. La tensión que
caracterizó la relación bilateral entre la Unión Europea y los estadunidenses
desde el inicio de la guerra en Irak ya quedó atrás, pero eso no quiere decir
que el panorama sea color de rosa. Al contrario, los problemas que enfrentan los
poderes del mundo occidental son más importantes que nunca y se concentran sobre
todo en Oriente Medio.
¿Por qué los gobiernos europeos han ofrecido una
cálida bienvenida a Bush? Aunque tirarle de piedras a EU es igual de rentable en
Francia que en México, Jacques Chirac abrazó a Bush a principios de esta semana
como si fuera un amigo de la infancia.
La razón es muy sencilla, y tiene
que ver más con un razonamiento frío que con una gran amistad. Primero, los
europeos están resignados al hecho de que Bush tendrá cuatro años más en la Casa
Blanca. Aunque los europeos no están del todo de acuerdo con la política
exterior activa de EU, reconocen que pueden influir más como aliados que como
críticos marginados. Concesiones. Bush y sus asesores también han hecho su tarea
de reflexión y se nota un esfuerzo para ser menos bélico y más conciliador. Es
notable el cambio de vocabulario en los discursos del presidente estadounidense.
Bush enfatiza hasta el cansancio las frases claves sobre la democracia y la
libertad y habla menos de los villanos; es un estilo más adecuado para los oídos
extranjeros, menos cowboy.
El gobierno de Bush está reconociendo que
aunque EU es grande y poderoso tampoco puede enfrentar por sí solo al mundo
entero. Si hay que trabajar con alguien, los europeos son los aliados naturales.
Es una fórmula que ha funcionado históricamente y está basada en las afinidades
culturales y políticas. El cálculo estratégico no es complejo: simple y
sencillamente, la Unión Europea tiene el poder económico y político que EU
requiere para poder lograr sus objetivos de política exterior en Oriente Medio.
Definitivamente la mejoría en la relación entre Europa y EU es una buena
noticia, pero el futuro camino de esta alianza renovada está lleno de baches y
el rumbo que tomará es poco claro. Los recientes eventos en Oriente Medio —la
invasión de Irak, la muerte de Yaser Arafat, el asesinato del líder de la
oposición en Líbano— representan sismos políticos que están cambiando el entorno
de esa zona. Ya desencadenado este proceso, no queda claro cuáles podrán ser las
implicaciones y si los vientos del cambio soplarán de una manera pacífica o
violenta. ¿Cuáles son los desafíos principales que se enfrentan?
Puntos
de mira. Irán: Todos están de acuerdo en que Irán está en el proceso de
desarrollar su propia capacidad nuclear. Chirac comentó recientemente que él es
menos optimista que los alemanes en cuanto a la probabilidad de lograr que Irán
responda favorablemente a la presión diplomática para poner fin a su proyecto.
Bush dijo que es ridícula la idea de que EU tiene planes de invadir a Irán, pero
que tampoco descarta la posibilidad de recurrir a acciones militares en caso de
que fuera necesario. Los europeos quieren que Washington participe en las
negociaciones con Irán, pero hasta la fecha Bush no ha respondido
favorablemente. Líbano: Bush y Chirac coincidan en que Siria debería sacar sus
tropas de Líbano, pero no queda claro qué estarían dispuestos a hacer para
garantizarlo.
Egipto y Arabia Saudita: Cuando Bush habla de libertad y
democracia, estos dos amigos de EU simplemente no pasan la prueba. En Arabia
Saudita no se permite que las mujeres manejen coches —seguramente el menor de
sus problemas—, pero es una señal clara de su grado de libertad. En Egipto el
presidente Hosni Mubarak ha gobernado el país desde 1981, ganando todas las
elecciones con más del 90 por ciento del voto, es decir, una tasa de aprobación
tan alta como poco creíble.
Habrá una elección presidencial en Egipto
este año, y si las recientes protestas en contra del gobierno actual son una
buena indicación, esta vez Mubarak sí tendrá competencia. Israel-Palestina:
Irónicamente, el tema del conflicto entre Israel y los palestinos cada día
parece más manejable. A Europa le gustaría ver a EU aplicar el mismo nivel de
presión sobre Israel que sobre los palestinos para que sigan el sendero de la
negociación. Lo prometedor es que ahora el gobierno de Bush está abogando por un
estado palestino a como dé lugar, lo cual es la única solución del conflicto al
largo plazo.
Este breve resumen de los desafíos en Oriente Medio nos
lleva a dos observaciones. En su informe presidencial, George Bush prometió que
EU respaldaría a los ciudadanos del mundo que exigen la democracia. Aunque suena
loable, son palabras mayores, especialmente en el Oriente Medio, donde hay mucho
camino por recorrer. No será fácil por un lado amenazar a algunos países y al
mismo tiempo tolerar las prácticas antidemocráticas de sus amigos sin dar una
imagen de hipocresía que tarde o temprano debilitará la credibilidad de las
políticas estadounidenses.
Costos. Por otro lado, el proyecto de Bush
para democratizar a Oriente Medio amenaza con debilitar al ejército de EU al
extender demasiado su presencia en el extranjero. La guerra en Irak ha sido
costosa para EU en términos de recursos humanos y financieros.
Los
europeos, a través de la OTAN, ofrecieron apoyo para entrenar a las fuerzas de
seguridad de Irak, lo cual ayudará ligeramente, pero no será suficiente para
quitar el enorme peso que el ejercito estadounidense lleva encima. Otro
conflicto armado podría ser la gota que derrame el vaso, por lo que urge que EU
opte por la diplomacia en los demás países de Oriente Medio.
No cabe
duda que la alianza trasatlántica sigue siendo primordial en ambos lados del
charco. Dada la cantidad de conflictos potenciales que existen, y su grado de
dificultad, EU y Europa no tienen otra opción más que consensuar una estrategia
común para tratar de asegurar que los cambios en Oriente Medio se lleven a cabo
de la manera más pacífica que sea posible.
* La autora es consultora
independiente en análisis político y económico. Fuente: La
Crónica de Hoy (México)
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