La controvertida flexibilización del Pacto de Estabilidad y Crecimiento constituye el capítulo principal del proyecto de gestión que presentará el comisario español.
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Viernes, 23 de octubre 2026
La controvertida flexibilización del Pacto de Estabilidad y Crecimiento constituye el capítulo principal del proyecto de gestión que presentará el comisario español.
ESTA SEMANA LE TOCA PASAR LA REVÁLIDA
Los exámenes a los futuros comisarios del equipo de Durao Barroso no resultan, como es bien sabido, tan determinantes como para impedir que alguno de ellos ocupe el cargo. Las preguntas se conocen de antemano y la exposición de cada uno de ellos está preparada con rigor. Sin embargo, tienen una relevancia que radica en hacer balance de la situación del Departamento al que optan y plantear un compromiso de actuación por parte de cada comisario.
En el caso de Almunia, este balance y compromiso adquieren una especial relevancia, dada la crítica situación que, desde el punto de vista económico, vive la Unión Europea tras la incorporación de los nuevos miembros y la complicada coyuntura mundial por la escalada de precios del crudo. A esto, además, se añade otra circunstancia extraordinaria, como es la defensa que ha venido haciendo el comisario español de la flexibilización del Pacto de Estabilidad, verdadero nudo gordiano de su intervención.
Cabe recordar que Almunia es responsable desde abril de la cartera de Asuntos Económicos y Monetarios, cargo para el que fue nombrado por el Gobierno español en sustitución de Pedro Solbes, quien abandonó Bruselas para sumir el puesto de Ministro de Economía en España. Almunia mantendrá esta cartera a partir del 1 de noviembre si la Eurocámara da su aprobación al equipo completo, cuyo mandato se extenderá hasta 2009.
En el cuestionario que ha hecho llegar al Parlamento Europeo, Almunia reitera su firme apoyo a la Constitución europea. En cuanto a la estrategia de Lisboa y la economía europea, Almunia destaca que el crecimiento económico de la Unión exige reforzar la competitividad y robustecer el potencial de crecimiento. Sin embargo, reconoce que, desde el lanzamiento de la estrategia de Lisboa, los avances han sido decepcionantes en muchos ámbitos y achaca parte de la culpa al déficit de aplicación por parte de los Estados miembros.
El comisario confía en que el informe del grupo de alto nivel sobre la estrategia de Lisboa ayude a la Comisión a elaborar propuestas para la revisión intermedia de la estrategia de Lisboa, que se incluirán en su informe de primavera al Consejo Europeo en marzo de 2005. En cuanto al marco político, considera necesario dotarse de “herramientas más eficaces” para mejorar la aplicación de la estrategia. Asimismo, Almunia anuncia su intención de desempeñar un papel importante en este ámbito, ya que Barroso le ha pedido que participe en el grupo de comisarios que él mismo presidirá para ocuparse de la estrategia de Lisboa.
La reforma del PEC
Respecto a la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, afirma que los problemas que tienen actualmente algunos Estados miembros para respetar el Pacto se deben al comportamiento pro-cíclico adoptado en tiempos de bonanza, como fueron los años 1999 y 2000. “Es importante que el próximo repunte económico se emplee para consolidar las finanzas públicas hacia posiciones fiscales sostenibles y preparar las consecuencias del envejecimiento de la población”, señala Almunia.
Añade que el debate sobre el refuerzo de la gobernanza económica y la clarificación de la aplicación del PEC “debe proseguirse con la mayor apertura y transparencia posibles”. En cuanto al procedimiento, señala que “ya he tenido ocasión de debatir el Pacto en el periodo parcial de sesiones de septiembre, y la Comisión podría asimismo presentar periódicamente al Parlamento su evaluación de la situación presupuestaria, con el fin de fomentar el debate y de acrecentar la concienciación de la ciudadanía. Naturalmente, si en algún momento hubiera que considerar la introducción de modificaciones en las disposiciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, se solicitaría la contribución del Parlamento Europeo con arreglo a los mecanismos decisorios establecidos”.
El comisario ha expresado también su convicción de que debería reforzarse la coordinación de las políticas económicas de la UE. “Si se aprueba la Constitución, mejorarán el marco y los instrumentos para la coordinación de la política económica”, comenta.
La oposición, con la Agenda de Lisboa
Respecto a la posición que en estos asuntos mantiene el Partido Popular, el congreso del pasado fin de semana fue el marco para la presentación de la ponencia “España en el mundo”, uno de cuyos capítulos se refiere a la Unión Europea. En él se insiste en que es indispensable seguir avanzando en la aplicación de las medidas de la Agenda de Lisboa porque “sólo así se hará de la Unión Europea la economía más dinámica y competitiva del mundo en 2010. La Agenda de Lisboa requiere un proceso de reforma económica y de modernización del modelo social europeo indispensables para hacer de Europa un actor con cada vez más influencia en el mundo”.
Sobre el Pacto de Estabilidad, el Partido Popular defiende su mantenimiento como garantía de “un sistema saneado de finanzas públicas”. Asimismo, considera que la Unión debe “culminar la realización del mercado interior, impulsar la interconexión energética y de las infraestructuras, potenciar la inversión en I+D+I para que en el 2010 dicha inversión suponga el 3% del PIB de la Unión Europea y aumentar la movilidad de los estudiantes, investigadores y empresas”.
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