Faure Gnassingbe prestó juramento ayer como nuevo presidente de Togo, en reemplazo de su padre, fallecido el sábado, dos días después de ser designado para el cargo por las Fuerzas Armadas y confirmado después por el Parlamento.
Su padre murió el sábado pasado
La designación de Gnassingbe ha despertado una oleada de críticas
internacionales porque vulnera la legislación, que establecía que el sucesor de
Gnassingbe Eyadema debía ser el presidente de la Asamblea Nacional, con un
mandato interno, reseñó la agencia Efe.
Con el fin de arreglar esta
situación, el Parlamento togolés destituyó al anterior presidente de la
Asamblea, Fambare Natchaba, que se encontraba fuera del país, eligió para el
cargo a Faure Gnassingbe y reformó la Constitución para extender su
mandato.
Gnassingbe Eyadema, de 69 años, falleció el sábado tras
permanecer 38 años en el poder, más tiempo que cualquier otro gobernante excepto
Fidel Castro.
Los legisladores respaldaron este domingo el ascenso al
poder del hijo del gobernante más antiguo de Africa, con lo que Faure
Gnassingbe, de 39 años, puede heredar legalmente la presidencia de esta nación
del occidente africano y gobernar hasta el 2008.
La sesión extraordinaria
de la asamblea nacional se efectuó al día siguiente de que el ejército declarara
a Gnassingbe como presidente en funciones, después de que el La asamblea
nacional de 81 integrantes, dominada por el Partido de Recuperación del Pueblo
de Togo, partidaria de Eyadema y actualmente en control del gobierno, aprobó por
abrumadora mayoría a Gnassingbe como presidente del parlamento durante una
sesión de emergencia en Lome.
Posteriormente respaldó una enmienda
constitucional permitiéndole a Gnassingbe cumplir el período de Eyadema, en
lugar de convocar a elecciones en 60 días como se requería
anteriormente.
El nombramiento de Gnassingbe por el ejército al principal
puesto del país parece ser contrario a la constitución de Togo, que estipula que
el líder del parlamento debe asumir la presidencia en forma interina y convocar
a elecciones para elegir a un nuevo mandatario.
La medida atrajo fuertes
críticas de la Unión Europea y de la Unión Africana de 53 miembros, que se
habían negado a reconocer al gobierno de Togo instalado por el
ejército.
La maniobra del ejército y el respaldo del parlamento reflejan
el deseo del grupo étnico minoritario Kabye, de Eyadema, de aferrarse al poder.
Los Kabye dominan las filas del ejército y al partido gobernante.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR