El virus porcino ha lanzado un ataque global, pues cualquier persona de cualquier país puede ser su blanco final. El virus porcino viaja en avión, por lo que no existen fronteras de ningún tipo para él. El virus porcino se propaga por todo el mundo. Y además ataca con fuerza.
EL Comentario
Hay más riesgo de pandemia (pandemia es una epidemia que afecta al mismo tiempo a muchos países del mundo) con el virus porcino, su nombre médico es el H1N1, que con el ya conocido y sufrido virus aviar.
El primer país en sufrir sus consecuencias ha sido México, que ha actuado rápidamente y ha dado la alerta mundial. Sus autoridades, con el Presidente Felipe Calderón a la cabeza, ha puesto en marcha con rapidez los protocolos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja para estos casos, para tratar de atajar la epidemia en el menor tiempo posible.
Pero la realidad demuestra que poner en práctica la teoría no es fácil y no siempre se consigue, aunque sí sirve para amortiguar y disminuir el posible impacto. Según la propia OMS, no se puede frenar el virus; sólo se pueden mitigar sus efectos, lo cual no es muy reconfortante, que digamos.
De momento, Canadá, los Estados Unidos y México han creado una alianza y han decretado la situación de emergencia para tratar de combatir el virus porcino, virus que ha entrado en la Unión Europea a través de España y el Reino Unido.
Pero el virus de la fiebre porcina también se ha detectado en los Estados Unidos, en Canadá, en Israel y en Nueva Zelanda y ha sembrado el pánico en Asia.
Lo curiosos es que sólo en México se han producido muertes, exactamente 152 defunciones por esta causa al cierre de este comentario, algo que ni la propia OMS puede explicar por ahora.
A nadie se le oculta que los expertos económicos opinan que las consecuencias de este virus de fiebre porcina puede agravar aún más la actual crisis económica y retrasar el fin de la misma. De momento, el comportamiento de las bolsas es negativo y las ventas están echando abajo los índices sin ningún tipo de miramiento.
Menos mal que según la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, en España está todo controlado, aunque se han intensificado las medidas de alerta, por si acaso.
Como decía William Shakespeare: “El desdichado no tiene otra medicina que la esperanza”.
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