Política

Avance intelectual en materia de estudio sobre el subdesarrollo

Existe una abundante literatura relacionada con las políticas gubernamentales que le permiten a un país atrasado sobreponerse al desarrollo, y las condiciones externas que contribuyen a ese proceso. El mayor o menor éxito en esa empresa se mide por la capacidad demostrada por el respectivo país de competir en los mercados mundiales y de cerrar la brecha de pobreza.

Desarrollo
La comunidad académica y los organismos internacionales de desarrollo han
asignado cuantiosos recursos al objetivo de mejorar el desempeño económico de
los países pobres. Existe una abundante literatura relacionada con las políticas
gubernamentales que le permiten a un país atrasado sobreponerse al desarrollo, y
las condiciones externas que contribuyen a ese proceso.

El mayor o menor
éxito en esa empresa se mide por la capacidad demostrada por el respectivo país
de competir en los mercados mundiales y de cerrar la brecha inicial entre su
nivel de ingreso por habitante y el de los países ricos. La modernización
consiste en lograr la convergencia de los indicadores de productividad, de
riqueza y de bienestar social con los de países desarrollados.

Al avance
intelectual que se ha hecho para identificar las condiciones institucionales y
las políticas públicas adecuadas, se agrega la creciente evidencia empírica
disponible por parte de países que han dejado atrás el lastre del subdesarrollo
en épocas recientes. Las experiencias exitosas de modernización han modificado
los términos del debate. Ya no se discute, como en décadas pasadas, si es
factible para un país atrasado ascender a la categoría de país desarrollado. La
pregunta pertinente ahora es por qué unos países lo están logrando y otros
no.

Los casos exitosos de aceleración del crecimiento, o despegue
económico, incluyen a países con diversidad de tamaño y de tradición cultural.
También se observan diferencias en el contexto dentro del cual se rompe la
inercia y tiene lugar la discontinuidad en el desempeño económico. Parecería ser
que un elemento que actúa como detonante del cambio de comportamiento colectivo
es la memoria de un traumatismo reciente o el temor a algún peligro
inminente.

No obstante la diversidad de contextos en los cuales se
desenvuelve el proceso de modernización, es posible identificar el éxito con la
coincidencia de tres factores: intelectual, político y psicológico. La
conjunción de esos factores permite focalizar las energías de la comunidad,
movilizar los recursos de capital físico y humano necesarios, y lograr los
incrementos de productividad requeridos para romper el círculo vicioso de la
pobreza.

El factor intelectual hace referencia a la calidad técnica del
diagnóstico y a la coherencia de la política económica adoptada. Es comparable a
la precisión de la carta de navegación escogida para efectuar una travesía. El
factor político hace referencia tanto a la voluntad del gobierno de llevar a
término el programa propuesto como a su capacidad para hacerlo. Es el
equivalente a la pericia de la oficialidad al mando de una nave. El factor
psicológico hace referencia a la receptividad de la sociedad en cuestión a la
propuesta de cambio. Es comparable al estado de ánimo, el entrenamiento y la
disciplina de la tripulación.

En la situación ideal, una sociedad
receptiva a las implicaciones de la modernidad da su apoyo decidido a la
iniciativa gubernamental de poner en ejecución una estrategia de desarrollo
percibida como eficaz, equitativa y legítima. En el símil marítimo, esas son las
condiciones que le permiten a la nave llegar a puerto seguro. El fracaso de la
política autárquica adoptada en la China de Mao puede entenderse como el
resultado de una carta de navegación defectuosa. Y el final turbulento del
régimen monárquico en Irán puede atribuirse al desfase entre lo que la mayoría
de la población consideraba aceptable y las aspiraciones de la élite
gobernante.

Producir un diagnóstico acertado es el invaluable aporte
intelectual al proceso de cambio que pueden hacer los economistas, ya sea como
asesores del gobierno, o bien en calidad de observadores críticos, contribuyendo
a elevar el nivel de la discusión pública acerca de los problemas del
desarrollo.

Dentro de este contexto, merece destacarse la importancia de
un libro reciente sobre la problemática del desarrollo colombiano, cuyos autores
combinan el rigor técnico con la experiencia gubernamental. El libro contiene un
análisis de las causas y las consecuencias de la desigualdad social y una
explicación convincente de cómo hacer compatibles los objetivos del crecimiento
económico y la reducción de la pobreza.

Las Piezas del
Rompecabezas
, por Armando Montenegro y Rafael Rivas (Taurus, Bogotá, 2005),
debería convertirse en un texto de consulta indispensable para disciplinas
académicas relacionadas con la economía, la administración y las políticas
públicas. Si bien está escrito en un lenguaje accesible para no-economistas, los
autores han incluido al final de diversos capítulos una excelente recopilación
de referencias bibliográficas para quienes deseen profundizar en los temas
analizados. El éxito singular de la obra de Montenegro y Rivas consiste en haber
llevado la discusión de la problemática del desarrollo a un público más numeroso
que el de los especialistas.

Las Piezas del Rompecabezas es un
lúcido llamado a reflexionar, a la vez que una invitación a construir. La
primera edición del libro se agotó en un breve plazo, fenómeno inusitado para un
tratado de política económica. Esta favorable acogida permite abrigar la
esperanza de que su semilla intelectual caiga en tierra fértil.

Fuente:
El Colombiano

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