Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE aseguran estar cerca de consensuar el texto. La elección del sustituto de Prodi podría, sin embargo, retrasar el acuerdo.
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Viernes, 23 de octubre 2026
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE aseguran estar cerca de consensuar el texto. La elección del sustituto de Prodi podría, sin embargo, retrasar el acuerdo.
HOY SE LLEGARÁ A UN ACUERDO
Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veinticinco celebraron ayer por la
tarde sus primeras sesiones de trabajo del Consejo Europeo, dedicadas a analizar
la propuesta de la presidencia de turno de la Unión sobre los aspectos
pendientes del borrador de Constitución europea. Tras estos primeros encuentros,
los mandatarios dijeron estar ya muy cerca de encontrar una solución que permita
cerrar hoy la primera Constitución de la historia de la Unión Europea, así como
una reforma institucional que despeje de obstáculos el camino de la integración
política.
Con respecto a la Carta Magna, diferentes líderes se
declararon optimistas desde primera hora tras la propuesta presentada el
miércoles por la noche por la presidencia irlandesa de la UE, mientras que sobre
la elección del presidente de la CE las opciones están totalmente abiertas tras
el insistente rechazo a aceptar del candidato que recibía más apoyos, el primer
ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker. Los trabajos de la Cumbre continúan
durante hoy viernes.
El presidente francés, Jacques Chirac, aseguró que
no ve “problemas insuperables”, y que “un punto de acuerdo es claramente
posible”, puesto que la propuesta de la presidencia irlandesa es una “buena base
de discusión, útil y positiva a condición de no ser degradada después”.
El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, aseguró, por
su parte, que las negociaciones para llegar a un acuerdo sobre la Constitución
“van por buen camino” e indicó que probablemente terminarán los trabajos “en los
plazos previstos”.
El largo debate de la doble
mayoría
Al parecer, ya está aceptado el principio de doble
mayoría, que conjuga a la hora de tomar decisiones a los Estados miembros y al
tamaño de su población. Aunque los países más pequeños no se sienten demasiado
cómodos con la fórmula expresada por la presidencia de establecer el límite de
decisiones en más del 55 por ciento de Estados que representen el 65 por ciento
de la población, durante el debate quedó claro que su verdadera preocupación es
mantener un representante en la Comisión.
Antes del inicio de la Cumbre,
José Luis Rodríguez Zapatero se reunió con Belka y le trasladó sus cálculos
sobre el reparto del poder que quedaría de aprobarse esta propuesta, y subrayó
que esta fórmula permitiría a Polonia, España, un Estado de tamaño medio y uno
pequeño constituir un grupo que impidiese la toma de decisiones.
Durante
su conversación con Zapatero, Belka ha admitido que la debilidad de su proyecto
es manifiesta, ya que se tiene que someter a una sesión de investidura
parlamentaria en los próximos días y necesita volver a Varsovia con alguna “red
de seguridad” para hacer frente a la indiferencia, cuando no recelo antieuropeo,
que hay en su país. El pasado domingo, sólo acudió a votar el 20% de los
polacos, mientras que en España ese porcentaje fue del 45%.
El otro gran problema: la representación
Respecto a la preocupación de los más pequeños por mantener su
representación, Dublín ha buscado soluciones para adaptar su propuesta de
mantener un comisario por Estado miembro hasta 2014, pero reduciendo a partir de
esa fecha el número de miembros a 18, incluido el presidente y el ministro de
Exteriores.
Sobre el conflictivo tema de la representación en el
Consejo, todos parecen aceptar los umbrales sobre la mesa, si bien Alemania ha
planteado que no quiere introducir otras ´redes de seguridad´ para facilitar la
formación de minorías de bloqueo.
La herencia
cristiana
Pese a la voluntad de acuerdo, siguen abiertos temas
tan sensibles como la inclusión de la herencia cristiana en el preámbulo de la
Constitución. Un total de siete países (República Checa, Italia, Portugal,
Lituania, Malta, Eslovaquia y Polonia) han defendido con fuerza que el Tratado
recoja la tradición judeocristiana, pero aunque Irlanda veía con simpatía esta
posibilidad todos sus esfuerzos han chocado con Francia. “Francia ha puesto fin
a esas querellas hace 100 años”, dijo Chirac en rueda de prensa, por lo que se
negó a volver a abrir el debate sobre la laicidad.
Polonia ha propuesto
incluso la misma fórmula que su Constitución recoge respecto al camino a través
de la verdad, justicia y belleza. España es contraria a incluir esta referencia,
pero no se opondrá a que figure en la Carta Magna europea.
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