Política

Awni al-Kalamyi : “La resistencia iraquí no es Al-Qaeda”

En esta entrevista, Awni al-Kalamyi, portavoz de la Alianza Patriótica Iraquí, afirma que la resistencia iraquí utiliza métodos de guerrilla para expulsar a la ocupación y crear un sistema democrático que permita la reconstrucción del país.

Seguridad
¿Cuál es la situación en Iraq un año después de la intervención militar de la coalición?

Lo que suelen dejar todas las ocupaciones es un desgaste y una gran falta de desarrollo para el país ocupado. Por eso es normal que veamos que un año después de la invasión sigue habiendo inseguridad y muchos problemas. Ello es normal también porque a la ocupación le interesa que haya una situación de tensión y de inestabilidad para justificar su presencia en el país. Hay que tener en cuenta además que la ocupación estadounidense no deja de ser una nueva experiencia colonialista. Sin embargo, hay que establecer diferencias entre el colonialismo británico, francés o portugués, y [este nuevo] neocolonialismo estadounidense. El francés se caracterizó en algunas etapas por el intento de desarrollar la sociedad donde vivía, de crear infraestructuras; mientras que el colonialismo portugués lo que hizo fue arrasar lo que había, crear algo nuevo y dominar a partir de su presencia militar. En cambio, el colonialismo británico era una especie de mezcla entre los dos, un dominio político poderoso y un dominio militar igualmente poderoso que intentaba compaginar las dos vertientes. Por el contrario, la ocupación estadounidense se basa ante todo en la fuerza, en la brutalidad y en el desprecio de las organizaciones internacionales. Este colonialismo es nuevo en el sentido de que desprecia todas las leyes que podrían encauzar su sistema de ocupación. Y además tiene una particularidad hasta ahora inédita, su vinculación con Israel. En realidad lo que desea Israel en este nuevo Iraq es evitar que resurja una nueva sociedad, un nuevo Estado, un país poderoso; a Israel le convendría que se destruyese totalmente Iraq, o por lo menos que no volviese a levantarse. Y en ese sentido es cierto lo que se está diciendo en muchos sitios, incluso en EEUU, acerca de que la ocupación de Iraq se ha llevado a cabo más con vistas a favorecer a Israel que a favorecer los intereses inmediatos de EEUU.

El caos general y la falta de control del Consejo Gubernativo (CG) iraquí y la Autoridad Provisional de la Coalición (APC) , ¿hasta qué punto se deben a sus propios errores o a un éxito de la resistencia?

El CG es un instrumento creado por las fuerzas de ocupación tres meses después de haber ocupado el país. Lo nuevo no son los individuos que lo componen -que son personas que ya colaboraban con EEUU desde hace años – si no el instrumento [en sí]. Recordemos que cuando las fuerzas ocupantes entraron en Bagdad con muchos de estos integrantes del CG y de la oposición alentada por EEUU, EEUU les dijo “gracias, ya no os necesitamos más, marchaos a casa”. La idea era utilizar esa oposición para justificar la invasión, para que les aportasen una plataforma dentro de Iraq y luego desprenderse de esa oposición y actuar ellos mismos. El problema es que cuando los estadounidenses entraron en Bagdad se dieron cuenta de que lo que pensaban iba a ser una recepción entusiasta por parte de la población fue frialdad e incluso resistencia firme. En ese momento se dieron cuenta de que necesitaban algo más que su propia presencia para mantenerse en el país y ahí nació la necesidad de volver a contar con esos representantes de la oposición y de crear un sistema de gobierno artificial. No hay nadie en Iraq que no sepa que este CG es un instrumento en manos de la ocupación estadounidense. Y lo que demuestra la verdadera función y el grado de dependencia de ese Consejo es que el máximo representante [de la ocupación] en Iraq, que es [Paul] Bremer, tiene el derecho de imponer el veto a cualquier decisión del CG que no sea de su agrado. Esto demuestra a las claras la verdadera dimensión de este sistema de gobierno. Por tanto, todo esto quiere decir que lo que hace el CG dando la impresión de que son pasos mal encaminados o errores, en realidad son el cumplimiento de órdenes dadas por las autoridades ocupantes. Uno de los ejemplos es el propio documento de constitución temporal aprobado hace unas semanas, en el que a la vista de las dificultades del Consejo tuvo que ser la propia intervención de Bremer la que impusiera su firma, amenazando incluso a algunos miembros con retirarles de las labores de gobierno.

¿En qué situación está la resistencia? ¿se puede hablar de un ala política militar y otra más popular como ámbitos diferentes pero bajo un único mando?

No hay una única dirección ni un único mando, ya sea en el ámbito político, económico, militar o cultural, y éste e sin duda uno de los defectos de la resistencia actual. Ahora bien, esta falta de unidad entre los mandos -y no sólo de un mando unificado, ya que dentro de cada sector tampoco lo hay-, ¿es un defecto inherente a la resistencia [iraquí]? Para abordarlo hay que tener en cuenta una serie de circunstancias y que la resistencia hace frente actualmente en Iraq a momentos muy difíciles. En primer lugar, es la primera vez en la Historia moderna que se conforma un movimiento de resistencia con tanta rapidez, nunca habíamos visto que en cuestión de semanas se hubiese organizado una resistencia que estaba haciendo frente al invasor. En segundo lugar, esta resistencia se está enfrentando a la mayor fuerza militar en la Historia de la Humanidad. Y además, para nuestra mala suerte, EEUU ha llegado a [adquirir] una fuerza militar, un desarrollo tecnológico y un dominio del mundo que no tenía en otros momentos en que tuvo que hacer frente a resistencias nacionales como en Vietnam. Una tercera razón es que ahora mismo, en contraste con Vietnam, no tenemos un equilibro internacional, bloques o fuerzas paralelas que puedan contrarrestar en el ámbito internacional el poder de EEUU. En concreto, la resistencia no tiene un Mundo Árabe, una Nación Árabe, una fuerza política árabe capaz de presentarse como potencia política internacional. Los tiempos del nacionalismo árabe, del poder de las masas árabes en la calle, han quedado atrás. Los países del entorno, desde Turquía hasta Arabia Saudí, desde Jordania hasta Irán, están prestando de una forma u otra apoyo a las fuerzas de la ocupación.

Y aún así, con todos estos inconvenientes, tenemos una resistencia que ha conseguido más logros en cuanto a hacer daño a las fuerzas de ocupación que la resistencia en Vietnam durante sus primeros años. Como ejemplo, tomemos las cifras de muertos, heridos y suicidios por depresión entre los soldados estadounidenses; el propio mando militar ha tenido que reconocer que [las fuerzas de ocupación estadounidenses] sufren al día una media de 35 ataques por parte de la resistencia. Pero a pesar de todo hay que tener en cuenta los logros que se van alcanzando y entre ellos que poco a poco se van creando unidades en los ámbitos de la resistencia, que cada vez se avanza en el reagrupamiento de los diversos grupos de oposición y que esperamos que llegue un momento en que haya una unificación de todos los mandos de tal manera que haya una única resistencia bajo una única dirección.

EEUU insiste en ver la mano de al-Qaeda detrás de la resistencia iraquí. ¿Qué tiene que decir ante eso? ¿Qué participación civil popular tiene la resistencia?

Es una presunción estúpida e interesada decir que [la resistencia iraquí] es al-Qaeda. Yo haría lo mismo si fuese estadounidense: insistiría ahora en que al-Qaeda o un elemento externo está organizando la resistencia en el interior de Iraq, por una sencilla razón: los estadounidenses pensaban que cuando llegaran a Iraq serían recibidos con abrazos y flores, pero se han encontrado con una oposición terrible que ni ellos mismos podían esperar que fuese tan fuerte. Lo que les interesa ahora es dar esa impresión de que hay alguien que desde fuera está organizándolo todo e impidiendo que la población acoja con optimismo la presencia estadounidense. Hay que tener en cuenta que al-Qaeda no ha sido la primera acusada; la primera argumentación [de los ocupantes] fue decir que la resistencia no era más que los flecos o los restos del régimen anterior del Ba´az. Pero cuando vieron que no había ni un solo iraquí que diera crédito a ese tipo de explicaciones empezaron a utilizar el argumento de al-Qaeda o el argumento de que había grupos extranjeros, gente infiltrada que se introducía en el país y provocaba esta situación. Y tras no haber podido convencer a nadie de que son grupos externos recurren ahora la idea de [que es] al-Qaeda, como si tuviese una especie de estructura interior que lo organiza todo dentro del propio Iraq. Finalmente, cuando vieron igualmente que muchas de estas explicaciones tampoco tenían éxito entre la población dijeron que lo que está pasando es que hay una resistencia religiosa que se concentra en un grupo religioso, los árabes sunníes, y que se concentra en “el triángulo sunní”.

Pero todo ese tipo de explicaciones, lo de Sadam Husein, los grupos extranjeros, al-Qaeda, o la resistencia sunní, comenzó a caer por su propio peso cuando cayó Sadam Husein y se dieron cuenta de que no sólo había resistencia en el triángulo sunní, sino en muchas zonas de Iraq también. Es entonces cuando los estadounidenses empezaron a hablar de la necesidad de [recabar] apoyo internacional, de la implicación de Naciones Unidas y de que los Estados del entorno se implicasen para poner coto a eso que llaman los estadounidenses terrorismo. Y del mismo modo que hay que reconocer que la resistencia tiene algunos defectos, como la incapacidad para hallar un mando unificado, también hay que reconocer que es una resistencia iraquí al cien por cien, que está formada por elementos del interior del país, sobre todo elementos no confesionales; es ante todo laica. Y lógicamente, del mismo modo que los estadounidenses son incapaces de cerrar las fronteras y de impedir que entren algunos elementos árabes o algunos elementos islamistas, ¿cómo va a poder hacerlo la resistencia?

La resistencia no es responsable de que entren algunos elementos del exterior y se dediquen a hacer su guerra particular, que no tiene nada que ver con la guerra de la resistencia, que representa un objetivo y una serie de organismos y formaciones laicas en primer lugar. Al-Qaeda no ha sido creada por la resistencia. Al-Qaeda y sus grupos de islamistas fueron creados por los estadounidenses cuando los llamaban muyahidines y decían que estaban ahí [en Afganistán] para combatir el peligro soviético. Por lo tanto, a nosotros que no nos metan en ese tipo de polémicas porque es un asunto que concierne a al-Qaeda y a los estadounidenses, y ellos sabrán qué relaciones han mantenido entre ellos y qué relaciones mantienen ahora.

Extracto de la entrevista hecha por Ana Zarzuela para CSCAweb. Traducción del árabe: Iñaki Gutiérrez de Terán

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