Política

Blair imagina su tercer mandato

Tony Blair conserva su capital político en buena forma gracias a un economía próspera y una oposición en crisis.

EDITORIAL
El primer ministro británico, Tony Blair, ha salido indemne de los recientes
ataques sobre Irak y en los sondeos publicados hasta ayer, último día de campaña
antes de las elecciones, y se consolida como favorito para ganar un tercer
mandato. A pesar de todos los golpes recibidos, Blair llega a las urnas con la
nada despreciable ventaja de 14 puntos sobre su rival más próximo en una
encuesta para el periódico Times.

Otras encuestas no cambian demasiado
el panorama y permiten que el líder laborista duerma tranquilo. El sondeo de
Populus para este diario dejó al Partido Laborista de Blair con un inamovible
41% de los votos, mientras que los conservadores de la oposición cayeron dos
puntos, hasta un 27 por cierto. Los demócratas liberales ganaron dos puntos,
hasta llegar al 23 por ciento. Estas cifras podrían hacer que Blair en el primer
dirigente de la historia de su partido en imponerse en tres elecciones
consecutivas. Es evidente que los conservadores no pudieron capitalizar todo el
daño que le han inflingido a la imagen de Blair llamándolo “mentiroso” y
acusándolo por los informes que ponen en duda la legitimidad de su decisión de
sumarse a la ofensiva contra Saddam Hussein.

Como resaltaba el
Washington Post, los tabloides conservadores han tirado la toalla para dedicar
ayer cualquier portada que no sea relativa a las elecciones. Blair aguantó el
tirón y neutralizó los ataques venenosos de The Sun, Daily Mail y Daily Express,
hasta que se cansaron de atacarlo. La prensa seria sostuvo que “hay buenos
motivos para que el país esté desencantado con Blair”, escribió Financial Times,
antes de acotar que pese a ello los tories “no parecen una alternativa
convincente”. “No hay opción. Con todos sus defectos, Blair sigue siendo la
mejor alternativa de centroderecha”, como planteó hace unos días el semanario
británico The Economist.

En resumen, tanto la izquierda socialista como
los conservadores tendrán que esperar para ver a Blair besando la lona. Su
capital político está en buena forma gracias al apuntalamiento de su
vicepresidente económico Gordon Brown y al haber sabido aprovechar la falta de
liderazgo y crisis interna dentro de los Tories.

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