Política

Bush convoca una cumbre sobre clima y cuestión energética

Juntará a los 18 principales países emisores de gases de efecto invernadero en busca de “coincidencias”.

Reunirá a países “emisores”

La reunión se celebrará luego de que en la sede de la ONU en Nueva York, tuvo lugar el pasado lunes una conferencia en la que jefes de gobierno y Estado de todo el mundo manifestaron su voluntad de tomar medidas para frenar el cambio climático.


 


Al margen del escepticismo de la comunidad ecologista sobre la reunión convocada por Bush, los propios organizadores previnieron contra mayores expectativas y James Connaughton, asesor de políticas ambientales de la Casa Blanca, subrayó que buscará sobre todo el marco para un nuevo acuerdo para el control de la emisión de gases de efecto invernadero. “Nuestra filosofía es que cada nación es soberana para decidir por sí misma qué estrategias políticas sigue”, subrayó Connaughton. Esos “no son temas que se puedan discutir y resolver en dos días”, comentó Dan Price, consejero de Seguridad Nacional Adjunto para Asuntos Económicos Internacionales.


 


La meta de la reunión convocada por el gobierno de Estados Unidos podría ser definida como la búsqueda de una posición que influya en la próxima reunión mundial en la isla indonesia de Bali, en diciembre, cuando la conferencia de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático busque sentar nuevas metas para recortar emisiones, una formulación a la que se opone Estados Unidos.


 


En dicha reunión se negociará un acuerdo que suceda al Protocolo de Kyoto, que no fue ratificado por la administración de Bush, el cual expira en 2012, y que debe establecer nuevos objetivos vinculantes para proteger el clima.


 


De acuerdo con el gobierno estadounidense se trata de complementar el proceso puesto en marcha por Naciones Unidas, no de competir con él. Pero muchos piensan que Bush utilizará el encuentro de este jueves y viernes para insistir en su política al respecto: que cada país, dependiendo de su situación, se fije a sí mismo objetivos para la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, en lugar de someterse a tratados y procesos internacionales vinculantes.


 


Más aún, de acuerdo con un informe del periódico Los Angeles Times, “no hay señal de que el gobierno estadounidense pretenda abandonar su larga oposición a los límites vinculantes a su uso de combustibles fósiles” y de hecho en una reciente reunión del G-8 (las ocho mayores economías del mundo) bloqueó un acuerdo para que en 2050 se recorte a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990.

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