El presidente de EEUU, George W. Bush, se declaró “profundamente decepcionado” por la violencia de los últimos días en Líbano. El jueves pasado, un altercado entre estudiantes en una universidad de Beirut terminó en una batalla campal entre sunítas y chiítas, en la que murieron cuatro personas y 151 resultaron heridas.
Acusó a Irán, Siria y al grupo chií Hizbolá de desestabilizar el país
Según indicó Bush en un comunicado, lo “más preocupante” es que la violencia tuvo lugar mientras en París se celebraba una conferencia de donantes, en la que participaron las principales autoridades libanesas, “para contribuir a garantizar un futuro próspero y pacífico al país”.
En total, los países participantes prometieron 7.600 millones de dólares en ayuda al país, de los cuales 770 millones son fondos que Bush pedirá al Congreso estadounidense.
“Quienes buscan una solución pacífica y constitucional a la crisis en Líbano merecen el apoyo de la comunidad internacional pero los responsables de crear el caos deben rendir cuentas”, afirmó el presidente, quien acusó a Irán, Siria y al grupo chií Hizbulá de “tratar de desestabilizar a la sociedad libanesa”.
Según Bush, esos dos países y la milicia libanesa “fomentan la violencia” para, entre otras cosas, “derrocar al Gobierno libanés democráticamente elegido, en violación de la Constitución” del país.
Estados Unidos, afirma el presidente, “seguirá apoyando al Gobierno de Líbano en su búsqueda de un futuro pacífico y próspero para todo el pueblo de ese país”. FR
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