Aunque todavía no hay una fecha definitiva para las próximas elecciones generales que se tienen que celebrar en el Reino Unido antes de junio, lo que sí está claro es quien es el principal aspirante a hacerse con el puesto de primer ministro. David Cameron, al que todas las encuestas dan como ganador de los comicios, salido del congreso del Partido Conservador fortalecido en su liderazgo, que no tiene rivales a nivel interno.
Quiere fortalecer la sociedad frente al Estado
De hecho, el resultado de este congreso ha sido una práctica “camerización” del Partido Conservador, puesto que en el organigrama Tory no hay más caras conocidas por el público. La apuesta de Cameron es la recuperación de cierto tono tacherista en el partido, fundamentado en la idea de una sociedad civil fuerte y autónoma frente a un Estado que tiene que reducirse. El líder opositor británico critica el Gobierno laborista, que ha aumentado el intervencionismo y en su opinión ha generado una sociedad fragmentada.
Algunos analistas señalan que la recuperación de cierto nivel de tacherismo es producto de que las encuestas le dan una ventaja de 15 puntos sobre el actual premier, el laborista Gordon Brown, puesto que hace meses no lo mantenía.
En el terreno económico, la apuesta del que todos los sondeos apuntan como próximo primer ministro británico es la austeridad, incluso con la aplicación de medidas impopulares como el aumento de la edad de jubilación. Esto, señalan los analistas, aporta realismo al programa tory.
En el siempre espinoso, para los dos grandes partidos del Reino Unido aunque en especial para el Conservador, tema de la Unión Europea se ha apostado en este Congreso por tratarlo muy por encima. El objetivo era no crear tensiones internas innecesarias en un momento en el que la recuperación del Gobierno aparece como un logro fácil de conseguir. El riesgo de que se produjera cierta fragmentación por esta cuestión era mayor tras la victoria del sí al Tratado de Lisboa en el referéndum celebrado en Irlanda.
En dicha materia, Cámeron se ha limitado a pedir una democratización de la Unión Europea y a defender que ciertos poderes hoy en manos de las autoridades de Bruselas, sobre todo en materia de empleo, vuelvan a ser competencia del Reino Unido.
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