Los tres países miembros del TLCAN (EEUU, Canadá y México) se reunieron en Monterrey con el objetivo de analizar los nuevos retos, reforzar sus lazos comerciales y evaluar los nuevos bloques económicos mundiales que se perfilan en el horizonte.
Los miembros del TLCAN miran con miedo hacia China e India
El vertiginoso crecimiento económico de China y la India conlleva un aumento de
poder que tiene preocupados a no pocos países. Precisamente con el objetivo de
analizar esta situación se reunieron en Monterrey varios cientos de
funcionarios, políticos y empresarios de Canadá, EEUU y México (integrantes del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte, conocido como TLCAN), que ven
con temor el crecimiento del gigante asiático.
Aunque las tres economías
integrantes del Tratado se han visto muy beneficiadas durante los once años que
llevan trabajando juntas, eso no quita para que sientan la amenaza de las
economías india y asiática, así como la próxima ampliación de la Unión Europea.
En este sentido, cada uno de los países se presentó en Monterrey con sus propios
temores. Bautizada como Hemisferia 2005, esta era la primera reunión que
celebraban los integrantes del TLCAN desde mediados de marzo, cuando los
presidentes George W. Bush, Vicente Fox y Paul Martín presentaron en Waco
(Texas) la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad en América del Norte
(ASPAN), como parte de la integración norteamericana.
En ese momento, la
interrelación de los tres países se centró en la seguridad que, naturalmente,
condiciona el comercio. Algo que preocupa muy mucho al Gobierno canadiense. Por
su parte, el Gobierno mexicano llegó a la reunión con otra gran preocupación: la
forma en que EEUU controla los 3.000 kilómetros de frontera con territorio
mexicano. El presidente mexicano, Vicente Fox, manifestó su deseo de que la
alianza entre los tres países adquiera un significado mayor.
Los grandes
empresarios también tenían mucho que decir. En esta línea, el dueño de CEMEX
(segundo grupo cementero del mundo), Lorenzo Zambrano, aseguró que este es el
momento idóneo para “definir el tipo de región que queremos”. Por su parte, el
hombre más rico de América Latina, el mexicano Carlos Slim, se basó en la Unión
Europea para alegar que el Tratado entre los tres países “es incompleto”. A su
juicio, toma en cuenta los flujos económicos, pero no la libre circulación de
trabajadores. Además, el TLCAN tampoco ha previsto, recordó Slim, políticas de
apoyo a los menos desarrollados, caso de México.
Mientras los
representantes mexicanos hacían hincapié en las políticas migratorias, directa o
indirectamente, los canadienses y estadounidenses prefirieron centrarse en los
problemas energéticos y de competitividad. Aquí tuvo un papel relevante la
empresa nacional mexicana PEMEX, que es la segunda proveedora de petróleo de
Estados Unidos. Todos los presentes reclamaron una reforma de la empresa para
que aumente su producción y sus inversiones.
Y es que los tres países
luchan por adoptar medidas que les ayuden a depender energéticamente cada vez
menos de Oriente Medio.
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