Los venezolanos deberían reaccionar ante el avasallamiento de sus libertades civiles instrumentado por el autócrata caudillo de izquierdas.
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Miércoles, 18 de febrero 2026

Los venezolanos deberían reaccionar ante el avasallamiento de sus libertades civiles instrumentado por el autócrata caudillo de izquierdas.
editorial
El comandante del Ejército venezolano, el general Raúl Baduel, consideró que “el magnicidio” es una opción a la que perfectamente Estados Unidos podría recurrir en Venezuela. En una entrevista que publicó el periódico oficial cubano “Juventud Rebelde”, el jefe militar venezolano sostiene que esa “es la única opción que falta (a EE UU) por aplicar en un contexto donde se han agotado ya casi todos los recursos para vulnerar la Seguridad y la Defensa” del país.
Para fundamentar sus acusaciones –calificadas de “ridículas” por el embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield- sostuvo que “el primer objetivo de todo golpe de Estado es deponer al Presidente por la vía violenta. Si se repasa la historia de América Latina se encontrarán no pocos hechos de esta naturaleza donde EE UU ha participado, con éxito”.
¿Es esta paranoia de una invasión militar norteamericana, inventada por Fidel Castro, lo que hizo que Venezuela se esté preparando para una guerra? Cabe recordar que Venezuela ha comprado a Rusia 100.000 fusiles de asalto, 40 helicópteros y aviones de combate, así como aparatos ligeros a Brasil y corbetas a España. Por otro lado, Chávez amenazó desde la India a EEUU con no venderle más petróleo, amenaza que EEUU respondió diciendo que si no se lo compraba a Venezuela, se compraría a cualquier otro país. Sea como fuere, el tono de los agravios, no sólo es subido, sino también preocupante.
Chávez ha ido demasiado lejos. Ya está bien. En lo que respecta a la política doméstica el desastre al que ha conducido al país se bordó la semana pasada con una nueva e injustificada devaluación del bolívar en un 12% respecto al dólar norteamericano. Injustificada porque no se entiende cómo un país -que obtiene ingentes ingresos a través del petróleo, donde su Gobierno anuncia una recaudación fiscal récord y una era de bonanza económica y social sin precedentes- tenga que tomar estas medidas macroeconómicas desesperadas.
El costo de esta devaluación será altísimo para los consumidores locales, con una baja sustancial de su poder adquisitivo, producto del aumento de la inflación y su repercusión en los precios. Esta ruina para el bolsillo del ciudadano venezolano, disfrazada de retórica populista y anti-imperialista, es un paso más hacia el fortalecimiento de una dictadura militarista que ahora sin tapujos se llama “socialista”.
Miguel de Sanmartín, renombrado periodista venezolano, lamentaba en un artículo de opinión reciente que muchas voces disidentes no hayan reaccionado a tiempo ante el avasallamiento de las libertades civiles que instrumentó Chávez y sus “ñángaras”, como se dice en el argot venezolano a los idealistas de izquierdas.
Un breve repaso para salir de dudas: reforma del código penal, leyes mordaza, de tierras, de derechos de autor, de penalidad cambiaria, acoso a periodistas, controles de cambio y precios, abolición de la autonomía universitaria, expropiación de inmuebles urbanos, toma del sistema judicial por jueces afectos a la “revolución”, sesgo izquierdista de la Fiscalía, adquisición de armas y equipos de guerra, amparo de terroristas de las FARC, un referéndum fraudulento y un largo etcétera son parte del medidas tomadas por el caudillo izquierdista en pos de su ejercicio autoritario del poder.
Ante esta enumeración del autoritarismo chavista no podemos más que hacernos la misma pregunta que el articulista venezolano le hace a sus compatriotas: “¿También aceptaremos, pasivos, la tarjeta de racionamiento?”.
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