Política

Chávez reconoce que los males del país son la corrupción y la ineficacia

Se inicia una nueva etapa denominada “la revolución dentro de la revolución” que busca ser más eficaz y más contundente contra la corrupción y que también combatirá a la pobreza.

REVOLUCIÓN EN LA REVOLUCIÓN
Tras su victoria en el último referéndum, el presidente venezolano, Hugo Chávez,
se siente fuerte y tranquilo. Analistas próximos al régimen hablan de un período
de tranquilidad en el que cada vez es más lejano el riesgo de una confrontación
civil.

Los medios de prensa cercanos a la presidencia de la República
airean a los cuatro vientos los acercamientos de antiguos opositores al
oficialismo o, como estos últimos días, alaban de forma categórica y no
disimulada el plan nacional contra la pobreza que, aunque no existe todavía, ha
sido profusamente presentado por el presidente Chávez.

En la prensa del
continente proclive al presidente bolivariano, se habla del reconocimiento del
régimen por parte de Estados Unidos, España y Colombia, a los que se califica de
“tradicionales” enemigos.

Pero el ejecutivo venezolano no puede negarse
a la evidencia de la corrupción, heredada una y generada otra. Así, ha anunciado
que iniciará en Venezuela una nueva etapa de Gobierno denominada, “la revolución
dentro de la revolución”, que busca ser más eficaz y más contundente contra la
corrupción.

Para el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, se
trata de definir las metas de un nuevo mapa político para el país que comprende
también lo territorial, lo económico, lo social y cultural” en una estrategia
que también combatirá frontalmente a la pobreza con un programa en el que
participarán los gobernadores y alcaldes, y que debe estar en funcionamiento en
cuarenta días.

Como protagonistas de esta revolución están Chávez,
dirigentes oficialistas y el alto mando militar en el principal enclave
castrense de Caracas, el Fuerte Tiuna. Además el gobierno ha creado un Ente
Coordinador de la Presidencia, presidido por el propio presidente, que
coordinará las acciones con los gobiernos regionales y municipales para
concretar esfuerzos en común. “Llegó un nuevo tiempo de trabajo, un nuevo tiempo
de creación”, apuntó el vicepresidente.

El vicepresidente Rangel no ha
terminado de aclarar el papel que cada uno de estos actores ha de jugar en este
nuevo tiempo ni por qué están fuera de él, en principio, las organizaciones
sociales y políticas.

Por otro lado, siguiendo políticas que nos acercan
a realidades que creíamos pasadas y bajo pretexto de espíritu democrático,
Rangel ha anunciado un cambio en el concepto de seguridad y defensa de
Venezuela: “Vamos a impartir en la escuela pública una educación destinada a
concienciar al venezolano en la lucha por la defensa del país. Queremos que el
tema sea cotidiano para los venezolanos”, señaló. No ha adelantado sin embargo
cuáles son los enemigos.

Nueva política de
comunicación

Por otro lado y mientras define la nueva estrategia
de comunicaciones de su Gobierno el presidente Chávez suspendió temporalmente su
maratoniano programa radiotelevisado “Aló, presidente”.

El programa
dejará de trasmitirse “hasta nuevo aviso” en una decisión que se tomó ayer en
una reunión mantenida entre el presidente y dirigentes oficialistas en el el
Fuerte Tiuna de Caracas.

El programa, que dura en promedio casi seis
horas, es un espacio en el que el presidente hace anuncios oficiales, canta,
cuenta historias de su niñez e invita a personajes famosos del mundo. Chávez se
ha destacado por ser uno de los presidentes que le ha dedicado más tiempo a las
presentaciones, discursos y transmisiones televisivas, las cuales generalmente
duran varias horas.

La nueva estrategia de comunicación se inscribe
dentro del cambio que busca Chávez en su gobierno, denominado “la revolución
dentro de la revolución”, y que busca mayor eficiencia y menos corrupción en las
instituciones estatales.

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