Política

Chávez sigue acusando a EEUU por el caso de los paramilitares

El fin era acabar con él, pero asegura que, en una situación así, el levantamiento del pueblo venezolano y de América Latina daría al traste con estos planes.

PLAN ORGANIZADO
“La fórmula es sencilla: cazar al presidente, dejar que se desate el caos en el
país y entonces llamar a EEUU para que ponga orden y, de paso, la mano sobre las
reservas petroleras más importantes del hemisferio occidental”. Así resume Hugo
Chávez la actuación de los rebeldes que trataron la semana pasada de poner en
práctica un plan desestabilizador.

El plan, según Chávez, habría sido
diseñado en EEUU, Bogotá y Caracas, con la colaboración de las oligarquías
colombiana y venezolana y de sectores radicales del anticastrismo afincado en
Miami. El presidente venezolano, en un multitudinario acto celebrado el domingo,
aseguró que “los planificadores sabían que ese grupo de hombres no podía
derrocar al gobierno, por eso el objetivo era la cabeza del presidente,
degollarlo”. Además, aseguró tener pruebas de todo ello.

Añadió que su
asesinato provocaría una desastre social “tan sangriento y de tal magnitud” que
provocaría la intervención de EEUU y su instalación en los campos petroleros
venezolanos.

Desde su punto de vista, si estos planes salieran adelante
tendrían “una respuesta contundente de muchos pueblos de América Latina y el
Caribe”. Esta reacción ocurriría porque, a su entender, “somos la vanguardia
alternativa para América Latina al proyecto imperialista de EEUU”.

El
gobernante venezolano advirtió que lo ocurrido en Venezuela debe enmarcarse en
ese contexto en el que Estados Unidos hace lo que quiere sin que nadie, o casi
nadie, se atreva a llevarle la contraria.

Tanto el gobierno
estadounidense como los partidos democráticos de la Coordinadora han asegurado
que no tienen ninguna relación con el campamento de mercenarios desmantelado
hace una semana.

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