Pekín no ha hecho otra cosa en los últimos meses que estrechar lazos de amistad con los países con los que EEUU mantiene peores relaciones: Cuba, Corea del Norte, Venezuela e Irán.
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Jueves, 19 de febrero 2026

Pekín no ha hecho otra cosa en los últimos meses que estrechar lazos de amistad con los países con los que EEUU mantiene peores relaciones: Cuba, Corea del Norte, Venezuela e Irán.
editorial
Condoleezza Rice se reunirá hoy con su contraparte chino, Li Zhaoxing, antes de regresar a su país en un intento por fijar un agenda común que contenga las “indecorosas” pretensiones de la diplomacia china. De su extenuante gira por Asia, Rice sabe que el principal socio comercial que hoy tienen los EEUU es también su principal contrincante en materia de política exterior.
Sucede que Pekín no ha hecho otra cosa en los últimos meses que estrechar lazos de amistad con los países con los que EEUU mantiene peores relaciones: Cuba, Corea del Norte, Venezuela e Irán. Su última carta fue provocar a los norteamericanos amenazando atacar Taiwán.
El comercio bilateral entre China e Irán se ha incrementado rápidamente en los últimos años, con un volumen de comercio que alcanzó unos 3.300 millones de dólares el año pasado, muchas veces mayor de lo de hace diez años convirtiendo a China en el primer cliente de Irán.
Con Cuba los une algo más que las frecuentes violaciones a los derechos humanos. Este fin de semana Amnistía Internacional denunció que 71 presos de conciencia continúan encarcelados en Cuba por expresar sus ideas e instó al Gobierno de ese país a ponerlos en libertad «de forma inmediata e incondicional». Esto no evitó que el año pasado el presidente chino, Hu Jintao, visitara Cuba por dos días invitado por Fidel Castro, logrando que un nuevo impulso a las relaciones bilaterales en las esferas económica y política. En la actualidad, los lazos entre China y Cuba se caracterizan por el apoyo político y el entendimiento mutuo, con Cuba respaldando el principio de “una China” y el país asiático rechazando el bloqueo impuesto por Estados Unidos contra la isla caribeña.
Respecto a Venezuela cabe recordar la visita que realizó Hugo Chávez a China en diciembre del año pasado para ampliar y desarrollar de manera sostenida la cooperación económica bilateral. Hoy el intercambio comercial entre ambos países se ubica en los 1,500 millones de dólares. En el mercado venezolano, la oferta de artículos chinos son bien acogidos por su buena calidad y sus bajos costos.
Rice poco podrá hacer para contener los coqueteos tercermundistas de Beijing, cuyas prioridades hoy se concentran -según el experto Fernando Delage- en la consolidación del Estado chino, un objetivo que implica el mantenimiento del régimen comunista; la integridad territorial, que se refiere básicamente a la recuperación de Taiwán; y la búsqueda de un mayor prestigio y poder en la escena internacional. La diplomacia china tiene el desafío de integrarse económicamente en el mundo sin perder su independencia política.
Desde Kosovo a Irak, pasando por el conflicto nuclear con Corea del Norte, la actitud de los chinos había sido pasiva, un delicado perfil bajo. Como lo resumió el analista Suisheng Zhao, para Pekín lo importante era, después de lo ocurrido en la Plaza Tiannamen, “observar los acontecimientos con sobriedad, mantener nuestras posiciones, afrontar los desafíos con calma, ocultar nuestras capacidades y aguardar el momento oportuno, permanecer libre de ambiciones, no reclamar nunca el liderazgo.”
Puede que esa visión ya nos empiece a quedar obsoleta.
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