El gobierno de Colombia y el Banco de la República solicitaron un cupo de crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$10.400 millones, con el fin de tener recursos disponibles si se presenta algún suceso económico adverso como consecuencia de la crisis económica mundial.
Como consecuencia de la crisis económica mundial
Debido a que en estos momentos se muestra una caída drástica de la producción industrial y de las ventas minoristas en Colombia, y una contracción de un 0.7% entre octubre y diciembre del año pasado, el gobierno Colombiano vio conveniente tener recursos disponibles que sirvan como salvavidas de la economía colombiana en el momento en el que lleguen a ser necesarios.
En ese sentido, el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, sostuvo que el gobierno colombiano ha respondido adecuadamente a los retos creados por la crisis financiera mundial y ha demostrado estar comprometido a continuar trabajando para reducir los costos generados por esta, por lo que agregó que “es mi intención proceder rápidamente a solicitar al directorio ejecutivo del FMI que apruebe la solicitud de Colombia de acceso a la línea de crédito flexible”.
Así mismo, el ministro de Hacienda colombiano, Oscar Iván Zuluaga, precisó que la solicitud del préstamo no se hizo en respuesta a alguna situación específica que amenace la economía y que confía en que no haya necesidad de utilizar los recursos. De esta manera, el ministro Zuluaga, dijo que “el propósito fundamental es darle un seguro al país, blindarlo de lo que puede ser una situación muy difícil que nadie puede prever”.
Staruss-Kahn estimó que la aprobación de la línea de crédito por parte del FMI demorará una semana a partir de este lunes. El reciente deterioro de los indicadores llevó al gobierno colombiano a recortar su meta de crecimiento de la economía para el 2009 a un rango entre 0,5 y 1,5% por ciento, desde una inicial de 3%, así como a relajar sus objetivos en el frente fiscal. Si, por algún evento adverso económico, se gasta el dinero total o parcialmente, deberán pagarse unos intereses de entre 2,3 y 2,9% anual sobre la tasa de derechos de giro, que actualmente está en 0,46%.
El plazo está entre 39 meses y cinco años, como en cualquier programa del FMI. Si el gobierno decide que no va a gastar la plata, igual eso le representa un costo de 27 puntos básicos del valor del préstamo, una comisión de compromiso que se devolvería en caso de que el país use posteriormente los recursos.
Dependiendo de lo que ocurra en el mediano plazo, el Estado tiene un año para definir si usa o no los US$10.400 millones (que equivalen al 40% de lo que el país tiene actualmente en reservas internacionales). Así pues, la solicitud de Colombia está siendo analizada por el FMI, que dará respuesta en cualquier momento.
El préstamo hace parte de la Línea de Crédito Flexible (LCF) que lanzó el organismo el 24 de marzo de 2009. El director del FMI explicó al respecto que aquella está disponible para países que tengan políticas económicas sólidas y que cumplan ciertos requisitos, como buen nivel de reservas, inflación baja y estable, inexistencia de problemas de solvencia bancaria y buena supervisión del sistema financiero.
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