Oxfam debería pedir mercados abiertos y competitivos: esa y no otra es la forma más justa de comercio.
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Viernes, 13 de marzo 2026
Oxfam debería pedir mercados abiertos y competitivos: esa y no otra es la forma más justa de comercio.
Editorial
Algunos de los de los grupos y cantantes más conocidos de nuestro país han
alzado sus voces en forma de canciones para exigir un comercio más justo. Pedro
Guerra, Dover, Amaral, La Oreja de Vangoh, Monserrat Caballé o Ismael Serrano
son algunos de los interpretes que se han unido en el disco ´Cosecha de
Esperanza´ para cambiar la situación de 900 millones de campesinos que no pueden
vivir de su trabajo.
´Cosecha de esperanza´ se enmarca dentro de la
campaña, ´Comercio con Justicia´, llevada a cabo por la ONG Intermón Oxfam, para
poner fin a esta “crisis enterrada”, y reclamar un “cambio en las reglas del
comercio que permita sacar a millones de personas de la pobreza”, según ha
señalado Ignasi Carreras, director general de Intermón Oxfam.
Está claro
que la iniciativa de Oxfam, a pesar de sus buenas intenciones, está destinada a
no cambiar nada por la sencilla razón de que desconoce cosas tan obvias como que
no existe un comercio justo y otro injusto: existe el intercambio voluntario de
bienes, intercambio que es justo no porque así lo decrete Oxfam sino porque las
partes involucradas lo han acordado de esa forma. Dos personas intercambian
bienes porque consideran que lo que reciben vale más que lo que dan a cambio. Y
punto.
Esos músicos y artistas que se muestran tan solidarios no son
carmelitas descalzas. Cuando viajan a otros países utilizan una compleja
maquinaria de publicidad, marketing y managment que tiene como único objetivo
vender y captar más mercado. Es muy loable y nadie lo discute. Pero resulta
paradójico que, con el éxito obtenido, ahora pregonen formas de comercio
“justas” y “más solidarias”, cuando, en realidad, podrían decirle a los pueblos
del Tercer Mundo: “!Hagan como nosotros, enriquézcanse!”.
Sin
embargo, Oxfam le propone a los pueblos pobres que se hagan las víctimas de la
explotación capitalista acusando a los ricos de no comerciar con ellos. Si
los coreanos, los chinos o los japoneses hubieran seguido los postulados que
defiende Oxfam, hoy todavía seguirían hundidos en la miseria.
Por ese razón Oxfam
debería pedir mercados abiertos y competitivos: esa y no otra es la forma más
justa de comercio.
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