Después de una serie de enfrentamientos verbales que han venido enrareciendo la relación bilateral entre México y EE.UU., Condoleezza Rice celebró ayer su primera visita oficial a territorio mexicano con la intención de limar asperezas con Vicente Fox.
DIFERENCIAS EN INMIGRACIÓN
La visita que ayer realizó la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza
Rice, a México llegaba envuelta en la polémica de las recientes críticas de
Washington al Gobierno de Vicente Fox en relación a la inseguridad, violaciones
a los derechos humanos y combate al narcotráfico. Para más “inri”, el gobierno
norteamericano advirtió a sus ciudadanos en enero del riesgo de viajar a México
debido al aumento de la criminalidad.
El clima en territorio mexicano no
era mucho mejor. Desde dentro, los grupos políticos exigían a Fox que
aprovechara la entrevista con Rice para solicitarle que ponga freno a las
vejaciones que sufren los inmigrantes en Estados Unidos. Concretamente, la
oposición habla de grupos civiles llamados “cazaindocumentados” que detienen en
la frontera, y armados, a los extranjeros que se internan en suelo
norteamericano sin documentos.
Y es que la legalidad de estos grupos no
está todavía muy clara, aunque sus organizadores aseguran que sólo observarán y
que no interferirán con el trabajo normal de vigilancia, ni tendrán contacto
alguno con los inmigrantes.
Así las cosas, Condolezza Rice llegó ayer
México para celebrar su primera visita oficial a América Latina desde que asumió
su cargo. La agenda de esta visita (que duró siete horas) se centró en prepar la
cumbre trilateral que se celebrará el 23 de marzo entre los presidentes George
W. Bush, Vicente Fox y el canadiense Paul Martin. Naturalmente, otros de los
puntos fuertes de la visita fueron las relaciones bilaterales, la inmigración
(gran foco de tensión entre ambos países) y la lucha contra el narcotráfico.
No obstante, muchos analistas políticos han interpretado este
acercamiento como una especie de “reparación de daños”. Nadie duda de que uno de
los grandes objetivos de Rice fue en buena medida eliminar, o al menos rebajar,
los “ruidos” que recientemente han surgido en torno a la relación bilateral
México-Estados Unidos.
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