La penúltima muralla de la guerra fría ha caído hoy. Queda la de Corea del Norte. Estados Unidos y Cuba normalizan sus relaciones diplomáticas. Habrá embajada norteamericana en La Habana y sede diplomática cubana en Washington.
El muro podía haber caído hace años. La historia demuestra que los bloqueos económicos sirven de muy poco. Siempre acaban levantándose sin haber conseguido totalemente sus objetivos
Las declaraciones coincidentes de los presidentes Raúl Castro y Barack Obama entierran más de medio siglo de incomprensiones, de choques ideológicos frontales, de embargos, de invasiones frustradas, de cientos de miles de personas huyendo de la isla, de alianzas entre Cuba y la Unión Soviética, de hambre, dolor y miseria.
Los pretextos por los que se ha alcanzado un acuerdo son irrelevantes. Un espía norteamericano,Alan Gross, que llevaba cinco años en las cárceles castristas ha sido intercambiado por tres cubanos, espías también, retenidos en Estados Unidos.
El anuncio hecho hoy concluye un año de reuniones secretas en Canadá y en el Vaticano, con la intervención personal del Papa. Francisco envió sendas cartas a Barack Obama y a Raúl Castro para que encontraran una solución a los que sufrían las consecuencias del enfrentamiento ideológico entre los dos países. Las reuniones se celebraron en el Vaticano y también en Canadá. El resultado ha sido la declaración de los dos presidentes.
Más de medio siglo de pugnas ideológicas, militares, económicas y políticas se han terminado con el anuncio de la reanudación de las relaciones diplomáticas. Cuba, la Cuba que sirvió de pretexto para que Estados Unidos mostrara su musculatura de gran potencia en 1898 contra España, ha vivido hoy una jornada de dimensiones históricas.
Puede que el embargo no se levante inmediatamente. Los enemigos políticos que tiene Obama en el Congreso lo van a impedir hasta dónde puedan. Pero el embargo es una aberración humanitaria y política. Lo fue siempre. Aunque los republicanos y, curiosamente, algunos demócratas, quieran castigar a Obama en todo lo que sea posible, la fuerza de los hechos acabará imponiéndose.
Cuba no representa ninguna amenaza política, militar o ideológica para Estados Unidos. El castrismo está destruido aunque la casta de los que han mandado en la isla durante más de medio siglo siga en el poder. La apertura significará una nueva era para los cubanos. La evolución no será rápida ni total. Pero hoy se ha abierto una nueva etapa que entierra definitivamente la guerra fría en el continente americano.
Publicado en Foix Blog
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