En el foco de la controversia se encuentra Irán, un país sancionado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por el manejo de programas nucleares, y tildado por Estados Unidos como un miembro del “eje del mal”.
Lourdes Arróliga
Con una gira por países de los distintos continentes: Venezuela, Argelia, Libia, Irán, Italia, que finaliza en Cuba, el presidente Daniel Ortega definió el rumbo de prioridades de su gobierno en materia de política exterior al intensificar relaciones que en algunos casos habían quedado suspendidas en los gobiernos pasados.
Una retrospectiva al pasado en la que Nicaragua podría obtener modestos resultados en materia de cooperación, sobre todo condonación de deudas, y a la vez ser identificada como parte del bloque ideológico que se erige desde Venezuela e Irán, antepuesto a los intereses norteamericanos, según criterios de analistas de la diplomacia nicaragüense consultados.
En el foco de la controversia se encuentra Irán, un país sancionado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por el manejo de programas nucleares, y tildado por Estados Unidos como un miembro del “eje del mal”.
Aldo Díaz: “No alineados”
Aldo Díaz Lacayo, historiador y diplomático del gobierno actual percibe dos líneas de la gira presidencial: en el aspecto bilateral la cooperación de Irán tiene aristas en el ámbito agropecuario, en la construcción de carreteras, entre otros aspectos.
“Existe la posibilidad y es real porque son países que históricamente han estado relacionados con Nicaragua, con independencia de los 16 años que estuvieron ausentes en la relación bilateral, si hablamos de Argelia y Libia. En el caso de Irán, más todavía”.
En Italia se busca inversión “privada muy importante” y en el caso de Venezuela y Cuba la ayuda ya está operando.
Díaz Lacayo expone que el mundo árabe conforma un bloque con gran peso en términos geopolíticos, por cuanto los países que visita Ortega pertenecen al movimiento de los “no alineados” “que están teniendo un ímpetu especial a partir del 2003.
“Hay un relanzamiento con un propósito evidente, incidir en la solución de esta coyuntura tan prolongada que provocó la caída del socialismo real”.
“Es mi opinión personal, me parece que se está tratando a nivel de todos los países del sur, a través de estos bloques regionales que ya tienen una identidad propia, cómo coordinar políticas para incidir en la reorganización del mundo en un ámbito de paz, sin caer en la guerra”, expresa Díaz Lacayo.
Aguirre: retorno al pasado
Pese a las expectativas de cooperación en maquinaria agropecuaria y en el área de la construcción, sería Irán el que obtenga mayor rédito político de la visita de Ortega, pues junto a Venezuela—, consolida un bloque de aliados en Latinoamérica justo en el traspatio de los Estados Unidos, según el ex canciller de la República, Francisco Aguirre Sacasa.
“Me extrañaría que esa jalencia vaya a producir grandes frutos para Nicaragua, porque Irán es un país que efectivamente es un gran productor de petróleo pero tiene una enorme población con necesidades internas, hay fricciones internas en Irán y está enfrentado con prácticamente todo el Consejo de Seguridad de la ONU. Nicaragua está entrando sin mayor beneficio para mí entre las patas de los caballos”, valora Aguirre.
Según interpretaciones del ex canciller Aguirre Sacasa, el gobierno maneja su política exterior en dos carriles: por una parte se asegura una relación estable con los organismos financieros multilaterales Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en los cuales Estados Unidos maneja un gran control, pero por otra retorna al pasado al establecer relaciones con el bloque de los no alienados.
“Esa es la política que surge no de la cabeza, sino que del corazón y de las vísceras de este gobierno; Venezuela, Libia, Argelia, Irán, Cuba entonces, de ese grupo el único que creo que le podrá brindar una ayuda importante en términos financieros a Nicaragua, es Venezuela. Argelia no le va a dar nada, Irán lo que anda buscando es aliados para su pugna con Estados Unidos y las Naciones Unidas, por su programa nuclear”.
“Es el más radiactivo de todos los países porque Irán despierta anticuerpos en países como Estados Unidos y de Europa Occidental, y grandes donantes nuestros como el Japón, que siguen el liderazgo norteamericano tampoco van a ver con buenos ojos este acercamiento”, sostiene.
En el caso de Italia, el ex canciller considera que la cuota de cooperación se mantendrá en el contexto de la Unión Europea: “No es un gran donante y no va a convertirse en un gran donante”.
Venezuela y Cuba son casos apartes. Venezuela es el aliado político más importante de Ortega en Latinoamérica y el peso de su cooperación es fundamental para el gobierno. Cuba también hace su aporte “humanitario” con brigadas médicas y apoyo educativo.
Aguirre denomina como “política del corazón” al rumbo de las relaciones diplomáticas del actual gobierno: “Para mí que el país tiene su corazón en un lado y la cabeza en otro y que hay esta política hasta cierto punto esquizofrénica”. Mientras por un lado se conservan relaciones “correctas” con Estados Unidos (en el plano financiero internacional), por otro “se jinca al toro” con discursos virulentos.
La respuesta de los norteamericanos le ha parecido “sofisticada” en relación a los últimos seis años, al permitir que Nicaragua maneje un discurso controversial siempre que no comprometa la agenda elemental para Estados Unidos: democracia en Centroamérica que implica la no ingerencia en los dos procesos electorales que se avecinan en Guatemala y El Salvador; la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia internacional.
Bendaña: Sentimentalismo y nostalgia
Para el analista Alejandro Bendaña, director del Centro de Investigaciones Económicas (CEI), las visitas de Ortega a Venezuela y Cuba son de cajón por razones de coincidencia política y de cooperación “que a veces amerita ser atendida al más alto nivel”.
El viaje a Argelia y Libia probablemente “responden a sentimentalismos y nostalgias” porque ambos países dejaron de ser desde hace tiempo “revolucionarios” y mantienen altos niveles de cooperación con Estados Unidos.
Libia claudicó ante Estados Unidos luego de la invasión a Irak y clausuró bajo su supervisión el programa de desarrollo nuclear. Además aceptó su responsabilidad en el derribo en 1988 de un avión estadounidense sobre Lockerbie, Escocia.
Por otra parte, tanto Argelia como Libia están en la línea de lucha contra el terrorismo que lidera Estados Unidos. “Colaboran con el régimen de detención ilegal utilizado por la CIA mundialmente, siendo remitidos algunos capturados de esas nacionalidades a manos de los gobiernos para su interrogatorio”.
“Curioso como el presidente Ortega, en su discurso en Argelia, se solidariza con esa “lucha contra el terrorismo”. Seguro se lo agradecen en Washington”, interpreta Bendaña.
En el caso de Irán, existe la reciprocidad por la visita del presidente Mahmoud Ahmadinejad a inicios de este gobierno. Pero, independientemente del derecho soberano de cada país para mantener relaciones con quien sea, Bendaña piensa que “no es el mejor momento para ir a meter la cabeza en la boca del lobo”.
El director del CEI considera que no hay que exagerar el impacto que la retórica y estos viajes tienen sobre Estados Unidos, pues los intereses de Washington están garantizados en lo fundamental con la aceptación de un programa con el Fondo Monetario Internacional, el Tratado de Libre Comercio (CAFTA) y las buenas relaciones entre el Ejército y el Pentágono.
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Fuente: CONFIDENCIAL (Nicaragua)
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