Europa, Pensamiento y Cultura

Democracia y espíritu crítico

El espíritu crítico, la capacidad de discrepar, la oposición de las minorías son esenciales para el buen funcionamiento de una sociedad libre.


En la democracia ateniense se partía de la base de que nadie era insustituible y por mucho que se admirara a un líder tenían que ser capaces de hacerlo sin pensar en ningún líder en particular. De lo contrario podía convertirse en su amo y la principal tarea de la democracia consistía en evitarlo.

Son palabras de Karl Popper hablando del origen de la democracia en Atenas que era tan imperfecta como todas las democracias modernas y contemporáneas. Los sistemas libres perduran porque se basan en el hecho de la pluralidad de los ciudadanos. No hay democracias uniformes porque los intereses de las gentes son diversos y en muchas ocasiones contrapuestos.

El espíritu crítico, la capacidad de discrepar, la oposición de las minorías son esenciales para el buen funcionamiento de una sociedad libre. Lo que pierde a los partidos y a los gobiernos es su escasa o nula autocrítica. Es un indicio de la distancia con la calle, con los ciudadanos, con la realidad. Los partidos no pueden tener nunca toda la razón y pretender hacerlo todo bien. Por eso se llaman partidos que son fracciones organizadas de la sociedad para que cada uno pueda respirar libremente.

Las unanimidades o pensamientos únicos no son normales en las democracias que sobreviven precisamente porque saben superar la complejidad de los intereses individuales y colectivos. Las soluciones a los problemas no son fáciles. A veces, suelen ser sencillas.

Publicado en FoixBlog

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