Ahora los extranjeros saben lo que significa invertir en países donde la confianza, el respeto y la propiedad privada son materia opinable.
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Martes, 17 de febrero 2026

Ahora los extranjeros saben lo que significa invertir en países donde la confianza, el respeto y la propiedad privada son materia opinable.
editorial
El gobierno argentino expresó su satisfacción por el resultado del canje de
deuda en cese de pagos por casi 103.000 millones de dólares que, según
estimaciones oficiales y privadas, tuvo una aceptación superior al 75% pese a
que implica una fuerte pérdida de capital para los acreedores. “Creo que ese
nivel de aceptación es para estar satisfecho”, dijo el jefe de gabinete
argentino Alberto Fernández.
Según el titular de la Caja de Valores
argentina, Luis Corsiglia, entre los inversores locales se canjeó el 97% de la
deuda elegible de 23.400 millones de dólares, equivalente al 34% del canje
total. A cambio de los títulos en mora desde 2001, el Estado argentino ofreció
tres bonos de largo plazo con una reducción de hasta el 66,3% del capital. De
esta forma, la deuda original de 81.800 millones de dólares –a la que se suman
los intereses caídos hasta diciembre de 2001– será canjeada por nuevos títulos
por hasta 41.800 millones de dólares.
El Gobierno de Kirchner se encargó
de anunciar el fin del canje de deuda con júbilo. Se entiende esta actitud
porque desde el punto de vista del rédito político, Kirchner puede salir muy
reforzado. Tanto la prensa masiva –que le obedece- como la opinión pública en
general transmiten un optimismo triunfante, como si una etapa plena de esperanza
comenzara para los sufridos argentinos.
Pero hay quienes pensamos que
esto no fue más que un simple “corte de manga”, un “pagadios” que a los
acreedores no les quedó más remedio que aceptarlo para recibir aunque sea una
ínfima porción de lo adeudado. En otras palabras, una receta financiera bien
argentina. Lo que sucede es lo que los argentinos ya están acostumbrados a que
sus gobernantes los estafen en forma permanente. Quienes no sabían lo que
significaba apostar por Argentina eran los incautos tenedores de bonos privados
europeos y japoneses que a miles de kilómetros de distancia creyeron estar
haciendo una inversión rentable.
En varios países del mundo con enormes
deudas externas ya se está hablando de la negociación argentina como un modelo a
seguir, como una fórmula heterodoxa que permitiría a otros países acabar de una
vez por todas con la deuda externa. Sin embargo, hay que decir que después de
esta carcajada del Gobierno de Kirchner a mandíbula batiente vis a vis los
acreedores externos, Argentina ya no tiene credibilidad frente al mundo. ¿Quién
tendrá la osadía de prestarle dinero luego de esta experiencia nefasta?
Eso que llamaron con mucha cara dura “la mejor negociación de la
Historia” fue simplemente un “agarren lo que les damos o no van a ver un duro”.
Eso mismo también fue el corralito, la pesificación asimétrica, el default, los Planes
Bonex de los años ´80…. Ahora les tocó a los extranjeros vivir en carne propia
lo que los argentinos viene padeciendo desde hace décadas. Por ese motivo, la
salida del default no es el problema; el problema es reconstruir la imagen de un
país que no honra sus deudas y que se ha burlado del sistema financiero mundial.
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