La responsabilidad fiscal es especialmente importante en momentos de crisis; el gobierno ecuatoriano, a pesar de haber recibido ingresos petroleros extraordinarios, ya se encontrará en un posición fiscal deficitaria para 2009.
Gabriela Calderón
La semana pasada expliqué por qué estar dolarizados es mejor que tener una moneda nacional para enfrentar una crisis. Lo que quisiera añadir hoy es que aunque por ese lado estamos mejor posicionados que otros países de la región, por el lado fiscal somos uno de los países (sino el más) vulnerable de todos.
Es igual de sencillo que las finanzas personales: (1) No gaste más de lo que pueda pagar (o de lo que razonablemente pueda esperar pagar en el futuro). (2) En épocas de vacas gordas ahorre para tener fondos que lo ayuden a sobrellevar las condiciones de las épocas de vacas flacas. (3) No se comprometa con gastos extraordinarios que serían imposibles de sostener en condiciones no menos que fabulosas.
Eso es la responsabilidad fiscal, tanto en lo personal como en el manejo de las finanzas públicas. Pero, ¿qué es lo que ha hecho el actual gobierno? De acuerdo a las cifras del Ministerio de Finanzas, este gobierno, muy a pesar de recibir ingresos entre enero y agosto de este año que superan en un 79,2% a aquellos del mismo periodo de 2007, ha logrado generar un déficit para 2009, que según varios analistas independientes, es de por lo menos $2.000 millones (por lo menos 3,7% del PIB).
Y esto sin considerar el impacto de una continua caída en el precio del petróleo, que según Jaime Carrera del Observatorio de la Política Fiscal, resulta en que por cada caída de un dólar en el precio del barril de petróleo el Estado deja de percibir entre $55 y $60 millones al año. Además, esto tampoco considera las obligaciones creadas en la nueva constitución, como por ejemplo, educación universitaria gratuita, seguro social universal, etc. Carrera además señaló ayer en este diario que el Estado ha percibido por concepto del petróleo $45 mil millones durante los últimos nueve años y que de esa suma, fuera de órbita para una economía tan pequeña como la nuestra.”Se ha venido gastando todo, ya sea en subsidios, gasto corriente y otros gastos” y por eso “El momento en que baja el precio del petróleo, las finanzas públicas y la economía se desestabilizan”.
El escenario se torna más negativo cuando se considera que la crisis mundial también derivará en que se reduzcan las exportaciones, las remesas de los migrantes y las líneas de crédito del exterior. El crecimiento económico del país, que antes de la crisis ya era uno de los más bajos de la región, podría ser aún menor.
La gran pregunta es ¿adónde se fueron todos esos miles de millones? Ahora estamos aquí frente a una crisis financiera mundial, afortunadamente sin el agravante de una moneda atada a los vaivenes de la política nacional,con otro gobierno que no aprende a gastar solamente lo que tiene (o puede esperar tener), tampoco aprende a ahorrar en los buenos tiempos para poder servir de algo en los malos, y tampoco cesa de prometer lo que ni siquiera en condiciones externas favorables es posible de financiar.
Las promesas de tarima sirven para ganar votos aprovechándose de la frustración de los más necesitados. No sirven para generar las condiciones que resultan en el bienestar de la mayor cantidad de ecuatorianos. Peor durante una crisis.
Fuente: Cato Institute
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR