Esta es una verdadera oportunidad de reformar en el 2005. El presidente Bush ha sido consistente, a lo largo de su primer periodo, en destacar la necesidad de reformar y su compromiso de permitir a los trabajadores jóvenes de invertir mejor en su futuro.
Opinión: Berna Yiğit Brannon
Pocas personas contradicen que el Sistema de Pensiones necesita ser reformado.
La oleada de jubilados, en el futuro cercano, provenientes de la generación de
los baby-boomers causará una oleada de pagos de beneficios del sistema y en solo
15 años el sistema estará pagando más en beneficios de lo que recauda en
contribuciones. Para el 2042 el llamado Fondo Fiduciario estará agotado y el
Sistema de Pensiones solo podrá pagar un 73% de los beneficios prometidos a los
jubilados.
Mientras que se dispute que las reformas tienen que ser
realizadas pronto, hay un debate sustancial sobre qué debería incluir las
reformas. La reforma más popular propone la introducción de cuentas
individuales, de las cuales los trabajadores serían, controlarían y tendrían la
posibilidad de dejarlo en herencia.
Los que se oponen a las cuentas
individuales abogan por el incremento de los impuestos a la nómina para cubrir
los deficits proyectados del Sistema de Pensiones, pero el precio nominal es
enorme. Un reporte reciente de la Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que
la propuesta de incremento de las contribuciones al Sistema de Pensiones
encogería la economía estadounidense en $87 mil millones anuales para el 2025.
Combinado con el hecho de que el presidente Bush ha declarado firmemente
que él se opondrá a cualquier incremento a los impuestos dedicados a contribuir
al Sistema de Pensiones, las cuentas individuales son la principal opción de
reforma sobre la mesa. Esta es una verdadera oportunidad de reformar en el 2005.
El presidente ha sido consistente, a lo largo de su primer periodo, en destacar
la necesidad de reformar y su compromiso de permitir a los trabajadores jóvenes
de invertir una porción de sus contribuciones al Sistema de Pensiones por medio
de cuentas individuales de las cuales ellos podrán ser dueños y controlar. La
reforma al Sistema de Pensiones fue un tema de política pública doméstica en su
campaña por la reelección, y su reciente retórica en el tema indica a todos que
será su principal tema doméstico en su agenda.
La Naturaleza de la
Cuentas Privadas
Dada la naturaleza del sistema de reparto, donde los
impuestos recolectados de los actuales contribuyentes son utilizados para pagar
los beneficios de los actuales jubilados, la desviación inicial de dinero hacia
cuentas privadas necesitaría ser financiada a través de recortes en el gasto o
mediante prestamos.
Los apologistas del déficit tienden a atragantarse
cuando ven que el precio nominal de introducir las cuentas individuales
requeriría alrededor de $2 millones de millones o más durante la próxima década.
En realidad, el número en el que deberían enfocarse es el de $11.9 millones de
millones necesarios para que el sistema actual de Seguridad Social se vuelva
solvente y permanezca así.
Los “costos de transición” de $2 millones de
millones no son nuevos; es simplemente convertir un costo implícito—beneficios
futuros prometidos—en un costo explicito. Es semejante a refinanciar una
hipoteca y pagar ahora parte del capital para reducir los pagos mensuales en el
futuro. La reciente conferencia de la Casa Blanca sobre la Economía fue una
grandiosa plataforma para generar apoyo en el legislativo. No son pocos los
legisladores preocupados acerca del incremento de la deuda de nuestra nación en
una era de grandes deficits, y son cautos de las posibles repercusiones de dicho
plan en las elecciones de mitad de periodo en el 2006.
En la conferencia,
Bush reconoció este predicamento y pretendió contrarrestarlo enviando el mensaje
de que reformando al sistema “enviará un mensaje no solo al pueblo
norteamericano, sino también enviará un mensaje a los mercados financieros de
que reconocemos que hay un problema con los deficits de corto plazo y los de
largo plazo de pasivos desfinanciados de los programas de subsidios sociales”.
Reformar ahora el sistema es, de hecho, fiscalmente responsable.
Al
mismo tiempo, la introducción de cuentas privadas les daría a los trabajadores
actuales una nueva confianza en la Seguridad Social. En un país donde la mayoría
de la población no cree que recibirá dinero alguno del Sistema de Pensiones,
cambiar esa perspectiva es necesaria para salvar el sistema. Con las cuentas
individuales cada trabajador tendrá un interés particular en una economía en
crecimiento.
Si somos serios acerca de reformar el sistema, debemos
hacerlo inmediatamente. Cada año que esperamos nos quita tiempo para acumular
capital que podemos aplicar para hacer las reformas. Si esperamos hasta que el
sistema esté en déficit, como algunos sugieren, reformar sin recortar
drásticamente los beneficios o sin incrementar los impuestos a la nómina será
prácticamente imposible.
El presidente ha afirmado repetidamente que la
reforma al Sistema de Pensiones estará al tope de su agenda doméstica. A la
espera de escuchar más del presidente sobre la reforma al Sistema de Pensiones
en su discurso a la nación, es necesario recordar que reformar el sistema ya no
es simplemente una opción. No podemos permitirnos no reformar el sistema—es lo
fiscalmente responsable de hacer.
Berna Brannon es analista del Proyecto
para la Privatización del Sistema de Pensiones del Cato Institute. Traducido por
Nicolás López para Cato Institute
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