La inmigración legal a Estados Unidos siempre ha sido compleja y lo es más a raíz de las medidas de seguridad adoptadas tras los ataques del 11 de septiembre. El endurecimiento de las leyes y la ignorancia popular dan pie a confusiones, preguntas y verdaderos mitos urbanos sobre el tema.
Opinión: Jorge Cancino
Tener una visa de entrada a Estados Unidos en el pasaporte garantiza la entrada,
el matrimonio con un ciudadano (a) americano asegura la residencia inmediata y
el servicio de inmigración nunca se equivoca. Estas y muchas otras creencias
populares forman parte de un glosario de “mitos” sobre las leyes para visitar,
trabajar o residir en ese país.
Por ejemplo, la mayoría de los
extranjeros que viene a Estados Unidos y realiza un trámite inmigratorio piensa
que las gestiones demoran pocos días o unas cuantas semanas. Hay trámites que
pueden parecer sencillos, que demoran meses, y otros más de 10 años, como la
espera de una residencia para el hermano de un mexicano naturalizado como
ciudadano de Estados Unidos.
Tener una visa estampada en el pasaporte no
garantiza la entrada a Estados Unidos, ni el tiempo de estadía por cada visita.
Aún si la visa está vigente, la decisión final de permitir el ingreso al país
depende del agente que interrogue al viajero, incluso antes de abordar un vuelo
con destino a Estados Unidos. Ya en territorio estadounidense, se realizan
rigurosos chequeos en las ventanillas de inmigración de las fronteras y puertos
y aeropuerto y también ahí se le puede negar el ingreso a un extranjero portador
de una visa válida. Casarse con un ciudadano de Estados Unidos no significa que
el contrayente recibirá de inmediato la residencia permanente. Los cónyuges
extranjeros deben demostrar que el matrimonio es por amor y no por interés para
obtener un estatus legal. La residencia permanente se obtiene después de dos
años de probatoria, tras una entrevista en que se debe demostrar la validez de
la relación.
El hecho de vivir situaciones “difíciles” en su país de
origen no quiere decir que Estados Unidos le concederá asilo de inmediato. Hay
cinco causas para ganar una petición de asilo. Para obtenerlo hay que demostrar
que existe un miedo de “persecución creíble” por cinco motivos específicos:
raza, religión, nacionalidad, pertenecer a un grupo social específico o por
opiniones políticas.
Un alto porcentaje de las peticiones de asilo es
rechazado por falta de pruebas. Por ejemplo, un ciudadano venezolano no puede
argumentar que votar en contra del presidente Hugo Chávez le causa persecución
política. Las pruebas para respaldar una petición de asilo deben ser firmes y
contundentes y aun así la decisión final es a discreción de los agentes o un
juez de inmigración. Si el caso de asilo se pierde, el extranjero tiene que
salir del país.
Tener visa de turismo o negocios (B-1 o B-2), con una
duración de 10 años estampada en el pasaporte no significa que el portador puede
permanecer 10 años en Estados Unidos. Con una visa B-1 o B-2 lo dejarán subirse
al avión, pero será un agente de inmigración en Estados Unidos quien le dirá si
puede entrar, cuánto tiempo podrá permanecer y la fecha en que debe salir.
Antes del 11 de septiembre, Estados Unidos permitía estadías hasta de
seis meses, que se podían prorrogar, pero después de los atentados el tiempo de
permanencia es menor y las prórrogas de estadía se conceden sólo en casos de
emergencia. Cada caso es revisado individualmente. Los turistas no tienen
permiso para trabajar en Estados Unidos. Quienes sí pueden hacerlo son aquellos
a quienes sus visados se los permiten.
Los profesionales que entran como
turistas a Estados Unidos no pueden ejercer libremente. Deben, primero,
consultar con un abogado de inmigración para que les aconseje qué hacer, cómo
cambiar el estatus de permanencia legal y qué trámites iniciar para revalidar
sus conocimientos.
Los inmigrantes legales con trámite pendiente en el
servicio de inmigración no pueden salir de Estados Unidos a su propia
discreción, pues corren el riesgo de perder todos sus derechos. Para hacerlo con
garantías deben pedir permiso. Y los permisos sólo se autorizan en ciertos
casos. Un permiso de salida puede demorar entre 90 y 150 días, dependiendo del
tipo de trámite pendiente.
El mito más común es creer que el servicio de
inmigración siempre tiene la razón. “Es un mito que desanima a muchas personas,
millones de inmigrantes que han perdido valiosas oportunidades porque creen que
el gobierno de Estados Unidos nunca, jamás se equivoca”, dijo el abogado Jorge
Rivera, en Miami. “Pensar que inmigración siempre tiene la razón es lo mismo que
aceptar el fracaso sin haber luchado por el triunfo”, indicó. “La ley de
inmigración es compleja y frecuentemente los agentes la interpretan
incorrectamente”.
¿Qué debe hacer su recibe un NO por parte del servicio
de inmigración?: Mantenga la calma. “Recuerde que el gobierno se equivoca. El
peor de todos los mitos es pensar que el servicio de inmigración es perfecto”,
reiteró el abogado.
Fuente: Univisión
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