La frágil paz en Medio Oriente se vio consolidada por el histórico acuerdo y el imprescindible apoyo de Condoleezza Rice.
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Sábado, 14 de febrero 2026
La frágil paz en Medio Oriente se vio consolidada por el histórico acuerdo y el imprescindible apoyo de Condoleezza Rice.
editorial
El viernes pasado conocíamos la información de que otro submarino nuclear, el «Sceptre», entraba en Gibraltar para ser reparado. La embajada del Reino Unido calificó la escala de «rutinaria» y el Ministerio de Defensa británico aseguró que el fallo no afectaba a la planta de propulsión atómica y que la estancia se prolongará una semana.
Decíamos que ese desplante por parte de Gran Bretaña a España era lo que se consigue con una diplomacia genuflexa y preocupada más de los intereses ajenos que de los propios. Así como Fidel Castro se mofaba días atrás del levantamiento de las sanciones de la Unión Europea a Cuba –cortesía del Gobierno español- ahora son los ingleses los que se aprovechaban de la condescendencia de este Gobierno, siempre sonriente y dispuesto a poner la otra mejilla para cuando haga falta.
El lunes el PSOE celebró la segunda reunión del Consejo de Relaciones Internacionales, un grupo de trabajo constituido el pasado mes de diciembre que mantiene encuentros periódicos para analizar los principales temas de la agenda política internacional. A la cita en la sede del PSOE acudieron el ex presidente Felipe González y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia.
Era la hora de balances y el único que podrían hacer el ex presidente Felipe González y sus correligionarios en materia de política exterior española era preocupante. Delante suyo tienen a una España que está marginada del concierto de naciones gracias a una estrategia antiamericana y de izquierda rudimentaria que le ha perjudicado haciendo concesiones inútiles y nada beneficiosas para los intereses del país.
El martes Condoleezza Rice vino a Europa y Oriente Medio. No ha sido una casualidad en la agenda de la secretaria de estado norteamericana, el histórico apretón de manos entre Sharon y Abu Mazen. Por más que se empeñen algunos en negar la evidencia, este inicial acuerdo es fruto del impulso decidido de la administración Bush. Rice no estuvo deliberadamente en la foto, pero preparó el escenario y traía una alforja llena de hechos incontestables. España, con Aznar, estaba ahí.
En América Latina decían que por fin España jugaba en las grandes ligas. Ahora, América contará con los gobiernos de Francia y Alemania. Porque a pesar de diferencias artificiales y oportunistas, dictadas por el interés práctico, esos gobiernos nunca han despreciado la bandera de su nación y tampoco insultado con reiteración y mal gusto, al presidente de todos los norteamericanos, ni siquiera en campaña electoral.
El jueves recibíamos en Diario Exterior fríamente al presidente mexicano Vicente Fox que visitaba España se jacta de haber acabado con la dictadura del PRI pero el México que prometió cambiar radicalmente sigue teniendo todas los vicios y las lacras priístas. Sus cantos de sirena a la “tercera vía” no han impedido que México siga siendo un país en el que el uso del poder político para beneficio personal está tan a la orden del día como el tráfico de influencias, la corrupción bufonesca y la falta de incentivos. Esto no debe ser pasado por alto por los empresarios españoles que tienen inversiones en México.
Ayer viernes, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas (Abu Mazen), sabíamos que ha destituido a los máximos responsables de la seguridad en la franja de Gaza después de que Hamas lanzara un ataque con morteros contra asentamientos judíos en la Franja de Gaza y ha ordenado a la policía que actúe contra los terroristas para salvar el proceso de paz. Pero, nos preguntábamos, ¿por qué atacó Hamas? ¿Quién violó el cese del fuego? Teníamos indicios de que hubiese sido Israel pero eran eso, indicios.
Sea como haya sido, será que difícil que Mazen mantenga contenidas a las facciones opositoras. Este acuerdo fue simplemente una tregua, un respiro que se dieron en medio del baño de sangre que viene llevándose desde el comienzo de la última Intifada. Pero, como dijimos en este espacio hace ya tiempo, las cuestiones que quedan por debatir y resolver son enormes y no se resolverán con un simple apretón de manos.
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