Europa, Pensamiento y Cultura

El catolicismo liberal en España

Un libro que intenta aclarar las complejas y polémicas relaciones entre el liberalismo y el catolicismo durante los siglos XIX y XX en España


Autor: FELIPE-JOSÉ DE VICENTE ALGUERÓ
Encuentro.
Madrid (2012).
382 págs.
30 €.
 

En estos momentos de rankings que todo lo pesan y desmenuzan en cifras, datos y números deslumbrantes, aún no existe –que yo sepa– uno que evalúe al milímetro la satisfacción del lector. Antes de que ese invento caiga sobre nuestras cabezas, mucho y bueno se puede decir sobre el nuevo libro que acaba de publicar el presidente de la Asociación Nacional de Catedráticos de Instituto, Felipe-José de Vicente. Es un ensayo muy bien escrito. Esto ayuda a adentrarse y a esclarecer un tema complejo, como es la convivencia entre liberalismo y catolicismo, durante los siglos XIX y XX en España. Más concretamente, en el periodo comprendido entre las Cortes de Cádiz (1810-1812) y el Gobierno de UCD constituido en 1978. Con todo, el segundo capítulo desborda esta cronología al estudiar las influencias precedentes de la Escuela de Salamanca y del jansenismo.

Del campo de estudio, el autor excluye tanto a católicos singulares como a formaciones políticas adscritas al carlismo o al tradicionalismo político. Dentro quedan partidos políticos ligados, principalmente, a la democracia cristiana. Y, sobre todo, personalidades católicas destacadas: Antonio Cánovas del Castillo, Francisco Silvela, José Canalejas, Eduardo Dato o Adolfo Suárez son los estadistas a quienes más atención se brinda. Eso, sin olvidar que antes se ha hecho un completo repaso de los pensadores y políticos católicos decimonónicos –con especial atención a los padres eclesiásticos de la Constitución del Doce– y a otros políticos del tiempo republicano, franquista o de la Transición, como Manuel Giménez Fernández, Joaquín Ruiz Giménez o Antonio Fontán.

En cualquier caso, a estos estadistas mencionados De Vicente les incluye por su práctica religiosa y (o) por su deseo de conciliar liberalismo y catolicismo. Sorprende por eso que el autor también se detenga en Manuel Azaña o José Ortega y Gasset. Engrosar con ellos la nómina de católicos liberales parece excesivo. Desde luego, ambos no fueron partidarios de un anticlericalismo agresivo, pero en ellos lo católico (la formación con los agustinos de Azaña o la valoración orteguiana de algunas ideas cristianas) queda muy lejos del núcleo de su pensamiento o de su actividad política. De Vicente también estudia a los intelectuales vinculados al krausismo, de quienes surgiría la Institución Libre de Enseñanza. Lo hace no porque fueran católicos, sino porque comprendieron en clave racionalista el cristianismo, como el autor explica con acierto.

El tono equilibrado y sereno de este trabajo; su abundante documentación, tanto de fuentes primarias como bibliográficas, que se exponen sin sobrecargar al lector; el cuidadoso esfuerzo por definir y diferenciar los conceptos: anticristianismo, anticatolicismo, anticlericalismo, liberalismo político, liberalismo filosófico o racionalista (compatible con el catolicismo el primero, antagónico el segundo); estos son, en definitiva, otros activos que incluir en el balance de este brillante ensayo.

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