El déficit corriente en EEUU supera las previsiones más pesimistas y alcanza un máximo histórico con 166.000 millones de dólares, cercano al 5,7% del PIB.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
Miércoles, 15 de julio 2026
El déficit corriente en EEUU supera las previsiones más pesimistas y alcanza un máximo histórico con 166.000 millones de dólares, cercano al 5,7% del PIB.
LA ECONOMÍA, BAZA DE KERRY
A menos de dos meses de las elecciones estadounidenses, el presidente George W.
Bush parece haber tomado la iniciativa y logrado una ventaja sicológica que
puede ser difícil de superar para su rival demócrata, el senador John
Kerry.
Aunque las encuestas señalan que la competencia es más cerrada de
lo que se piensa, la campaña de Bush tiene la iniciativa y durante las últimas
semanas todo lo que el demócrata ha hecho ha sido reaccionar a los ataques de su
rival.
La campaña para la reelección de George W. Bush parece imparable,
a pesar de las malas noticias económicas. El déficit corriente en EEUU alcanzó
un máximo histórico durante el segundo trimestre en 166.000 millones de dólares,
extrapolando una tasa cercana al 5,7% del PIB.
Si se incluyen también en
esta cifra las inversiones directas, se puede hablar de un déficit cercano a
194.000 millones, según las cifras dadas a conocer por el Departamento de
Comercio. Este mismo Departamento ha hecho pública también una caída del 0,3 por
ciento en las ventas al por menor, un 0,1 por ciento más de lo previsto por los
analistas quienes esperaban un déficit de 158.300 millones de dólares.
Ese aumento es paralelo al del déficit público de EEUU, que alcanzará en
el año fiscal 2004 la cifra récord de 422.000 millones de dólares, según anunció
la semana pasada la oficina de Presupuestos del Congreso.
Estas cifras
son lo suficientemente significativas como para que el Fondo Monetario
Internacional (FMI) las considere como uno de los “desequilibrios” que ponen en
riesgo la recuperación de la economía mundial.
Encuestas favorables a Bush
Pero, pese a ello,
la campaña de Bush parece marchar viento en popa y el presidente mantiene su
ventaja en las encuestas. No sólo eso sino que está consiguiendo explicar esos
datos con componentes patrióticos y nacionalistas al justificarlos argumentando
que reflejan los costes de la lucha contra el terrorismo y que los recortes
impositivos que han hecho crecer el déficit presupuestario han ayudado a
reactivar la economía.
Parece evidente que el enorme impulso que Bush
cogió en la Convención Republicana le está sirviendo, incluso, para pasar por
encima de estos malísimos datos económicos. Desde la fiesta de Nueva York hace
dos semanas, el equipo del presidente ha conseguido centrar la atención de los
votantes en la cuestión de la seguridad del país, un tema en el que Bush arrasa.
Por su parte, John Kerry ha decidido contraatacar en aspectos que, según
las encuestas, están perdiendo importancia entre las preocupaciones de los
votantes. Parece que es tarde para su política de acentuar los fallos del
presidente en Iraq, en la sanidad pública y en la economía.
En un
intento de revitalizar su campaña, Kerry ha reestructurado a su personal en los
últimos diez días y ha incorporado a varios estrategas del equipo del ex
presidente Bill Clinton, el último demócrata en ocupar la Casa Blanca.
Hoy anunció la incorporación del que fuera jefe de prensa de Clinton
Mike McCurry, quien viajará con Kerry como asesor en el último tramo de la
campaña.
Una encuesta hecha pública el pasado sábado por la revista
Newsweek adjudica al presidente una intención de voto del 49%, frente
al 43% que obtiene Kerry y el 2% del candidato independiente Ralph Nader.
Otro sondeo hecho público el mismo día para la revista Time
ofrece unos números más contundentes a favor del presidente y considera que Bush
cuenta con el 52% de la intención de voto, frente al 41 de Kerry.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
// EN PORTADA
// LO MÁS LEÍDO
// MÁS DEL AUTOR/A