Política

El Ecuador ideal y el Ecuador posible

“El momento que vive el Ecuador no tiene precedentes, estamos llegando al límite de lo posible y de lo probable. Muchos han hipotecado el país desde hace mucho tiempo atrás, no sólo desde hace 25 años, pero todos nosotros los hemos ayudado a hacerlo: ya sea con nuestro quemeimportismo, con nuestra pereza, con nuestra mezquindad”.


De la crisis somos culpables tanto las cámaras de comercio de las dos grandes ciudades, como los movimientos sociales, somos culpables los profesores y los estudiantes, las amas de casa y los obreros, los medios de comunicación y los pasquines. Y ahora es ya tiempo de decir ¡basta!

Para muchos, este es un enfrentamiento entre “aniñados” y “no aniñados” y sí, puede que tengan razón si aniñados significa “estudiados, racionales, preocupados, patriotas” aquellos que estudian en las universidades y les preocupa el Ecuador, aquellos que se han endeudado y esforzado por estudiar en el exterior y se tomaron la molestia en regresar, con el fin de ayudar al país; aquellos para quienes la dignidad no se compra ni se vende, para quienes la moral no es relativa. Es una lucha contra aquellos para quienes están gobernando ahora y para quienes lo único que importa es la viveza criolla, el revanchismo, el cómo obtengo más dinero con menos esfuerzo. Para quienes el dinero no se lo gana trabajando, sino haciendo un partido para repartirse el Estado. Aquellos para quienes las cortes y la justicia también son repartibles, son un botín cual Bahía de Guayaquil o cuál haciendas de banano en El Oro. El triunvirato tiene razón de ser porque sus metas son las mismas, cooptar el poder, vengarse de una supuesta “elite aristocrática” porque, digámoslo con todas sus letras, éste es también un pleito entre ciudades grandes y pequeñas, entre cholos y aristócratas.

La crisis ha ido de menos a más, de tener un Coronel pintoresco, casi sacado del realismo mágico, a tener un Gobierno autócrata y omnipresente. De tener un gobierno mal estructurado a tener un gobierno caótico, de un Estado mal administrado a un Estado en plena descomposición. Así también han evolucionado sus opositores. Una oposición ciudadana que se molestaba en hacer recomendaciones y sugerencias de buena voluntad, una oposición con esperanza que creía en el matiz aparentemente “nuevo y renovador” del movimiento 21 de enero. Ahora la oposición está casi en la cárcel por defender al Estado de sus depredadores, por gritar a todos los ecuatorianos que la Constitución no es un pedazo de papel higiénico. Si van a la cárcel, el Gobierno habrá clavado su propia tumba. La hubiera clavado ya si es que le hubiese tocado subir el gas o elevar el precio de la gasolina, el hambre es a veces buena consejera, pero esta vez el inmejorable precio del petróleo permite al presidente Gutiérrez burlarse de todos los ecuatorianos.

Hay salidas y salidas claras, que nos pueden hacer recapacitar a todos y erradicar para siempre este tipo de gobiernos que han ido más allá de toda lógica y de toda racionalidad. Propongamos algunas medidas:

Pragmatismo: el país ha tenido malos políticos, malos gobiernos y pésimos partidos, pero aprendamos a trabajar con los menos malos. Los ecuatorianos hemos perdido oportunidades históricas por noveleros, por esa falta de control de esfínteres que nos caracteriza. La izquierda no es capaz de dialogar y por eso tenemos el gobierno que tenemos y hemos perdido personajes con defectos, pero probados como León Roldós ó Rodrigo Borja. La derecha siempre quiere tener la razón y por eso es incapaz de hacer pactos ni siquiera con la centro-izquierda, peor aún con la izquierda o con los indígenas. El Ecuador no tiene sentido –políticamente hablando- sin un consenso entre el mayor partido de la Costa con el mayor partido de la Sierra y con los indígenas. El Ecuador no va a tener sentido mientras no trabajemos con lo que hay, con las fuerzas políticas que más respeto por las instituciones y por los procesos históricos que ha vivido el Ecuador han tenido. Y éste no es una tarea fácil, es asumir responsabilidades con la gobernabilidad y no con un esquema ideal de democracia que no nos ha llevado a ninguna parte. Corresponde a los partidos que deben aprender a dialogar entre sí, a reconocer las faltas de los otros pero también los aciertos, corresponde a los líderes dejar sus rencillas personales y empezar a diseñar un proyecto de largo plazo. Pero también corresponde a los electores que debemos aprender a votar por fórmulas institucionales, por personajes probados y no por advenedizos, peor por pretores.

Corresponde a los medios de comunicación que deben cortar de una vez por todas, la doblez moral de entrevistar y mantener la audiencia de los prófugos de la justicia, de quienes atentaron contra el país, de quienes robaron al país, por más porcentaje de votación fija que tengan. Países como Francia, Estados Unidos o Japón también tuvieron malos partidos y pésimos políticos, pero aprendieron a manejar sus diferencias y a convivir con ellas, y no de espaldas al país. Por desgracia no hay tiempo de crear nuevos y perfectos movimientos políticos, tal vez la única manera de romper con este ciclo perverso será que el Partido Social Cristiano, la Izquierda Democrática y Pachakútik decidan hacen un acuerdo a favor del país. Tal vez no haya más salidas que ésta en el corto plazo.

Propaganda: los medios de comunicación no pueden ni deben pretender imparcialidad. No se puede ser parcial con la deshonestidad y el caos. Los medios de comunicación abren el micrófono al Gobierno para que éste “venda” libremente su versión de la realidad, según su conveniencia. Y no contento con esto, gasta miles de dólares en publicidad en contra de quienes se le oponen. Dice pagar la deuda social mientras el Ministerio de Bienestar Social se maneja como una oficina de campaña política, mientras Galápagos vive la peor crisis de sus historia, mientras la educación está abandonada, mientras los pobres no tienen medicinas en sus centros de salud. En Radio La Luna no se distingue entre la propaganda que pone el Gobierno y las noticias reales, se trata de una estrategia perfecta, de un mago de la imagen y de la comunicación.

Este es un país libre, deberíamos también estar libres de esta propaganda mezquina, deberían estar libres los informativos de notas cansinas que sólo pretenden crear refuerzos de comunicación que apoyen las tesis del Gobierno. Los líderes de los medios de comunicación audiovisual han sido presas de esta trampa, con contadas excepciones como Carlos Vera, Jorge Ortiz, Miguel Rivadeneira. Todos deberían seguir su ejemplo y empezar el boicot por la dignidad del país, el 76% de los ecuatorianos se informa por esta vía, debemos poner énfasis en ella.

Solidaridad. “Ayer vinieron por el vecino y no dije nada…” los movimientos cívicos en contra del régimen empezaron con Convergencia Cívica, siguieron con Guayaquil, luego vendrán a Quito. Todos tenemos que apoyarlos, mientras dejemos que los mal llamados “aniñados” sigan la protesta solos el país se va a dividir. Y todos tenemos que apoyarlos. Esos aniñados están buscando que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos vivan en un país mejor y no peor que el que nos está tocando vivir a todos nosotros. Esos aniñados como el Presidente, y sus triunviros han decidido llamarlos están reclamando un derecho que nos pertenece a todos. A todos quienes queremos vivir en un Estado de Derecho con funcionarios públicos esforzados y éticos, con el mejor personal que el Estado pueda conseguir para servir a sus ciudadanos, con una diplomacia digna, con programas sociales de largo plazo. La lucha es aquí y ahora, quienes no participen sólo serán cómplices de un gobierno que ya es de facto por la indignidad de sus acciones. Y una vez más, todos seremos responsables de ello.

Fuente: Diario El Comercio (Ecuador)

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