La victoria del “sí” en el referéndum irlandés parecía haber convertido la reticencia del presidente checo Vaclav Klaus a ratificarlo en el único escoyo para la aplicación del Tratado de Lisboa. Sin embargo el jefe de Estado polaco, Lech Kaczynski, no cumplirá con lo previsto y no estampará su firma este domingo. De esta manera, la entrada en vigor del documento está más en el aire que hace unos días.
Además de la República Checa
El hermano del presidente de Polonia, líder del principal partido de la oposición y ex primer ministro del país, Jaroslaw Kaczynski, contradijo este jueves lo dicho unas horas antes por un asesor presidencial y anunció que Lech Kaczynski no ratificará el Tratado de Lisboa este domingo. El que fuera jefe de Gobierno declaró: “”Esto es todo especulación de los medios. Si (el ayudante Aleksander) Szczyglo realmente dijo esto, significa que no está bien informado. Por lo que yo sé, y tengo conocimiento de esto, esto no ocurrirá el domingo”, según informó Europa Press
Otro consejero presidencial, Pawel Wypych, también indicó a Reuters que no preveía que el presidente polaco firme el Tratado de Lisboa el domingo. El texto tiene que ser ratificado por los 27 Estados miembros de la UE y sólo Polonia y República Checa no lo han hecho aún. “El presidente mantiene su palabra. Aseguró que iba a firmar el tratado sin demora si Irlanda decía sí y el domingo firmará el tratado”, había declarado previamente Szczyglow al canal de televisión TVN 24.
Kaczynski, un conservador muy escéptico con el Tratado de Lisboa, había anunciado que accedería a firmarlo si lo apoyaban los irlandeses, algo que hicieron en el referéndum del viernes pasado. La semana pasada, otro colaborador presidencial, Pawel Wypych, declaró que Kaczynski no había ratificado todavía el tratado por respeto al proceso democrático en Irlanda y para no presionar a los votantes de este país. Las dos Cámaras del Parlamento polaco ratificaron el tratado el año pasado. El primer ministro, el centroderechista y europeísta Donald Tusk, cuenta con apoyo mayoritario en las dos Cámaras.
El presidente checho, Vaclav Klaus, mantiene por el momento su negativa a firmar el tratado, a pesar de las presiones que recibe tanto dentro de su país como de otros gobiernos europeos. El rechazo a ratificarlo por parte de su homónimo polaco podría servir de refuerzo a su postura. Los partidarios en la República Checa de que Klaus cambie de postura no llegan a la mitad de la población, son un 43%. Los que la apoyan son un algo menor 37% y los indiferentes un 19%.
Entre las presiones sobre Klaus figuran el recurso presentado ante el Tribunal Constitucional por parte de 17 senadores checos y las declaraciones del presidente de turno de la UE, el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt, llamándole a firmar para que la UE funcione, según él, de manera más eficaz. El primer ministro checo, Jan Fischer, mostró el miércoles su confianza en que el Tribunal Constitucional de la razón a los recurrentes y que, por tanto. Klaus firme antes de fin de año.
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