Política

EL G8 no llega a un acuerdo sobre OTAN y deuda de Irak

El G8 concluyó su cumbre anual en Sea Island sin alcanzar un acuerdo sobre una implicación mayor de la OTAN en Irak y sin aceptar la condonación de la mayor parte de la deuda del país árabe.

Consecuencia de las posiciones de Chirac y Putin
Bush, calificó de “muy alentadora” la respuesta ofrecida por sus socios durante la cumbre, de la que dijo que había sido “muy exitosa”. “Encontré un espíritu común con el deseo de que Irak progrese y se convierta en un país de paz”, añadió.

“La gente entiende lo que está en juego allá. Una democracia en el corazón de Oriente Medio va a ser un cambio importante para esa región”, agregó. Bush subrayó el deseo común del G8 de que “Irak progrese y se convierta en un país de paz”, al tiempo que restó importancia a las discrepancias provocadas por sus propuestas de otorgar un papel mayor a la OTAN en la crisis iraquí y de suprimir casi toda la deuda del país árabe.

El presidente francés, Jacques Chirac, manifestó en cambio su oposición a que la Alianza Atlántica se comprometa en el país árabe más allá del apoyo logístico que presta a la división bajo mando polaco.

“Cualquier interferencia de la OTAN en esta región nos parece que ocasiona grandes riesgos, incluida una confrontación entre el Occidente cristiano y el Oriente musulmán”, dijo Chirac. “Hemos indicado claramente que no podemos aceptar una misión de este tipo para la OTAN”, agregó.

El presidente ruso, Vladimir Putin, también se opuso a esa idea. Frente a este rechazo, Bush se vio forzado a precisar qué contribución deseaba de la Alianza Atlántica. “No espero (…) más tropas de la OTAN. Sería irrealista”, afirmó. “Lo que sugerimos es que la OTAN pueda ayudar a entrenar” a las fuerzas de seguridad iraquíes, precisó.

Además, aseguró que correspondía en cualquier caso al Gobierno interino iraquí solicitar la ayuda de la OTAN. “Los iraquíes garantizarán la seguridad de su propio país”, declaró.

Por su parte, el canciller alemán, Gerhard Schroeder, se declaró escéptico sobre la necesidad de una presencia de la OTAN en Irak, pero aseguró que su país no bloquearía una decisión eventual de la Alianza de intervenir en Irak.

El primer ministro británico, Tony Blair, fiel aliado de Estados Unidos en Irak, se declaró, por su parte, convencido de que el desacuerdo sobre la OTAN “se resolverá”.

Respecto a la deuda iraquí, los dirigentes de Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia trataron en vano de alcanzar un acuerdo. Los estadounidenses, a los que Bagdad debe poco dinero, proponen condonar entre el 80 y el 90 por ciento de la deuda. Pero los grandes acreedores como Francia y Rusia consideran que Washington sólo se muestra generoso con el dinero ajeno.

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