Política

El Plan Baker centra la política española respecto al Sáhara

“Diplomacia activa” frente a la “neutralidad pasiva” del anterior Gobierno. Así ha definido Moratinos la actitud del Ejecutivo ante la cuestión del Sáhara.

MARRUECOS HA VUELTO A RECHAZARLO
El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Angel Moratinos,
garantizó ayer ante la Comisión de Exteriores del Senado que el Gobierno no va a
traicionar el Plan Baker sobre el Sáhara Occidental. El ministro, que compareció
a petición propia ante la Comisión de Exteriores del Senado para explicar la
política española en este asunto, explicó que el deseo del Ejecutivo es que la
nueva Resolución permita renovar el mandato de la Misión de Naciones Unidas para
el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) que asegure la presencia sobre el
terreno de cascos azules. El Consejo de Seguridad deberá pronunciarse al
respecto el próximo 30 de octubre.

De esta forma se conseguiría
“disuadir a las partes del conflicto armado por un periodo lo suficientemente
largo para permitir que los esfuerzos diplomáticos que se inicien en esta nueva
etapa puedan dar resultados prácticos”.

También se mostró partidario de
dar un mandato al enviado especial de la ONU, Álvaro de Soto, para que trabaje
con las partes a partir del Plan Baker, pero “con margen suficiente que permita
crear una dinámica negociadora que puedan aceptar ambas partes”.

Recordó
que la posición de España se funda en el principio de la búsqueda de una
solución justa y definitiva pero, sobre todo, totalmente conforme al “principio
de libre determinación del pueblo saharaui y que pueda ser sometida a
referéndum”. Además, subrayó que el Gobierno intenta propiciar el diálogo y que,
aunque la intermediación corresponde al secretario general de Naciones Unidas,
Kofi Annan, se quiere contribuir al consenso entre las partes.

Críticas de la oposición

En su comparecencia
replicó a los senadores que le acusaron seguidismo hacia la política francesa,
como la representante de CiU, o de querer contentar a Marruecos, como dijo Iñaki
Anasagasti, o bien de querer modificar el Plan Baker sembrando dudas en el seno
del Frente Polisario, acusación que le llegó desde las filas del PP.


Moratinos aseguró el máximo respeto al Plan Baker, que prevé para los
saharauis una amplia autonomía dentro de Marruecos y al cabo de cinco años un
referéndum de autodeterminación, extremo este al que Rabat se niega. Pese a
ello, el ministro dijo ver en el reciente discurso que pronunció el rey de
Marruecos en la Asamblea General de la ONU “buena voluntad” para encontrar una
solución al conflicto.

Lo que sí destacó es que “el problema” del Plan
Baker es que no se está aplicando, pero negó que España esté sometida a la
política francesa en la zona o se pliegue a las exigencias marroquíes solo para
mantener una buena relación con Rabat. En respuesta al senador Anasagasti,
Moratinos llegó a decirle que no entendía su “urticaria” hacia Marruecos.


El jefe de la diplomacia española defendió la actitud de Zapatero tanto
en Rabat como en Argel. Según explicó, ya no hay crisis política con Marruecos
cada vez que se habla con el Frente Polisario, y destacó incluso que también con
Estados Unidos tiene España capacidad de concertar su política en África.


No ocultó Moratinos que algunos sectores del Frente Polisario siguen
transmitiendo un sentimiento de “duda e incertidumbre” sobre la actitud del
Gobierno y mencionó que en Nueva York tuvo ocasión de entrevistarse con sus
máximos responsables con los que restableció el clima de confianza y a los que
pidió también “esfuerzos democratizadores”.

Cabe recordar que durante su
estancia en Nueva York con motivo de la Asamblea General de la ONU, Moratinos
mantuvo encuentros bilaterales con su homólogo tunecino, así como con el
marroquí, el mauritano, el argelino y con el responsable del Frente Polisario,
que le reclamó defender la vigencia del segundo Plan Baker, que se prevé la
celebración de un referéndum de autodeterminación tras un amplio periodo de
autonomía dentro de Marruecos.

Las explicaciones del titular de
Exteriores se producen también después de que el Senado aprobara el pasado 14 de
septiembre, con la abstención del PSOE, una moción acordada por el resto de
grupos en la que se pedía al Gobierno mantener el esfuerzo para resolver el
conflicto en el ámbito de Naciones Unidas “sin transferir la negociación a otros
marcos bilaterales o regionales”.

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