La economía internacional enfrenta la subida del crudo, consciente del papel central que aún juega este elemento en su evolución y posibilidades.
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Domingo, 19 de julio 2026
La economía internacional enfrenta la subida del crudo, consciente del papel central que aún juega este elemento en su evolución y posibilidades.
ECONOMÍA GLOBAL
El precio del barril de petróleo sigue marcando la actualidad económica, al generar incertidumbre en las perspectivas de la economía e inestabilidad en los mercados bursátiles. Estados Unidos crece a un ritmo algo menor, si bien el crecimiento del segundo trimestre fue todavía del 4,8%. La lentitud en la creación de empleo, el agotamiento de los estímulos fiscales y las incertidumbres sobre el precio del petróleo determinan un sentimiento de cautela en el consumidor, que se mantendrá en los próximos meses.
En este sentido, los precios del petróleo han afectado menos de lo esperado a los índices de precios, y las tensiones inflacionistas se ven un poco más lejanas. El buen comportamiento de la inversión da cierto soporte al crecimiento y a la contención de precios. Dentro de este entorno de moderación, los mayores riesgos siguen centrados en el sector exterior.
En la zona del euro, el crecimiento debe irse afianzando en los próximos meses en niveles próximos al 2%, sin tensiones relevantes en el ámbito de la inflación. Con todo, la recuperación dista de estar consolidada. Hasta la fecha, el sector exterior ha sido prácticamente el único responsable del mayor crecimiento. Sin embargo, en un entorno internacional en menor expansión, a medio plazo su contribución tenderá a reducirse. Ello conducirá a una mayor dependencia de la demanda interna, que sigue mostrándose muy frágil y sobre la que pesa la amenaza del impacto del elevado precio del petróleo. Por tanto, el escenario está mucho más abierto que meses atrás, aunque el balance de riesgos y oportunidades se inclina favorablemente hacia estas últimas.
En este contexto, la Reserva Federal de Estados Unidos proseguirá su política de subida paulatina de su tipo de interés oficial, con lo que el tipo de referencia al final del año se situará probablemente en el 2%. Por su parte, el Banco Central Europeo no modificará de momento su posición, pero hacia el final del año podría comenzar el giro restrictivo. Los tipos de interés de los bonos públicos a largo plazo han descendido hasta cotas anormalmente bajas, por lo que previsiblemente reemprenderán la orientación al alza. La cotización del euro frente al dólar evolucionará en una franja relativamente estrecha a corto plazo.
En cuanto a la economía española, no se han producido cambios sustanciales en los meses de verano con respecto a las tendencias de crecimiento apuntadas en la primera mitad del año. El dinamismo de la demanda interna continúa impulsando la actividad económica española, aunque la debilidad de las exportaciones de bienes y servicios –incluyendo el mal comportamiento del turismo extranjero– está restando algunas décimas al crecimiento del producto interior bruto, que se espera alcance el 2,6% en el conjunto de 2004.
El ritmo de creación de empleo tiende a debilitarse ligeramente, aunque previsiblemente el año se cerrará con un aumento de la ocupación próximo a los 300.000 empleos, nivel muy parecido al de 2003. En estos momentos, junto al deterioro de la balanza de pagos, el principal motivo de preocupación lo constituye el encarecimiento de los combustibles, que ha acarreado ya un alza considerable de los precios industriales. De todas formas, las tendencias actuales apuntan a que la tasa de inflación quedará próxima al 3% al finalizar el año.
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